En 1929 Anarquistas nucleados en una federación fueron artífices y protagonistas de un proceso revolucionario anticapitalista y antiestatista en el norte de la península de Corea y región nororiental de China, más precisamente en la región de Manchuria.
INTRODUCCIÓN A 80 AÑOS DE LA COMUNA DE SHINMIN
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¿El Despertador Americano editado por el cura Hidalgo era un Medio Libre? ¿Las intervenciones villistas del telégrafo durante la Revolución Mexicana eran una operación de bandera falsa de uso de los Hoyos en el Sistema? ¿Radio Ayuntamiento, Radio BUAP y Radio Universidad Pueblo a principios de los 80s eran Medios Libres? ¿Los carteles en 1968 eran parte de una apuesta de Comunicación Popular? ¿La Red Nacional de Publicaciones Independientes de los 90s era una articulación de Medios Libres? ¿Las tomas de radios comerciales por las y los zapatistas el 1 de enero de 1994 era un uso de los Hoyos en el Sistema? ¿El periódico magonista Regeneración era un Medio Libre? ¿Los bandos zapatistas durante la Revolución Mexicana eran Comunicación Popular? ¿Las revistas literarias independientes de los años 20s eran Medios Libres? ¿Las asambleas informativas de la huelga inquilinaria de los años 20s eran un uso de la Comunicación Popular? ¿Las radios autónomas zapatistas son Medios Libres? ¿El movimiento #YoSoy132 usó los Hoyos en el Sistema, la Comunicación Popular, o los Medios Libres? ¿Y el movimiento de Oaxaca 2006-2007? ¿Y el movimiento estudiantil de la UNAM del 99-2000?
Existe la teoría aplicada a cajón desde afuera de la cosa, y existe la teoría desde la lógica interna de una cosa. En el caso de la comunicación de lucha hay montón de teoría desde diversas corrientes de la academia que incluso luego se pone muy de moda, sin embargo también se va produciendo teoría contingente desde los procesos y necesidades organizativas de lucha. Regularmente la teoría académica no sirve para gran cosa dentro de los procesos de lucha por que tiene unas prioridades que no son las de la lucha, a cambio la teoría desde adentro de las necesidades de la lucha es regularmente muy útil para pensar los pasos actuales, futuros y también para aprender del pasado.
Lo que aquí contaré es teoría contingente y necesariamente provisional, desde adentro de los trabajos para quebrar los cercos informativos, desde las necesidades de la lucha y desde la trayectoria de diversos espacios de comunicación de lucha de las últimas décadas que recurrente y sistemáticamente han quebrado los cercos informativos, así que de los académicos ni hablar, se quejarán amargamente de éstas elaboraciones de ideas. Estos apuntes son parte de los dispositivos teóricos con los que una parte del movimiento de medios libres ha avanzado éstos años y seguirá avanzando mientras se van reformulando nuevas apuestas teóricas desde las necesidades de la lucha cotidiana de dicha parte del movimiento de medios libres.
Hay 3 tácticas intensivamente usadas históricamente en México desde los movimientos sociales para romper los cercos informativos: La Comunicación Popular, los Hoyos en el Sistema y los Medios Libres.
En el principio fue la Comunicación Popular, luego los Hoyos en el sistema y los Medios Libres. Con la combinación de la primera y uno o ambos de los segundos es posible quebrar cercos informativos, pero sólo con los segundos y sin la primera es prácticamente imposible quebrar un cerco informativo, en el mejor de los casos se le podrá derrotar, pero quedando aislados y en una posición altamente precaria.
La Comunicación Popular es la táctica para romper el cerco informativo basada en la comunicación de base, de persona a persona, la comunicación de calle y la comunitaria. Sus herramientas tácticas son por ejemplo las visitas de casa en casa, las asambleas informativas, el volantéo, el correo popular, las radiobocinas, los voceos, los perifonéos, las exposiciones, las mantas, los murales, las pancartas, la gráfica de lucha, las proyecciones de cine, la información circulada en cassete, cd y dvd, el teatro popular, los corridos y canciones de lucha, la danza con temas de lucha, el performance comprometido, las narraciones y poemas de lucha, los festivales, encuentros y ferias.
Los Hoyos en el Sistema es la táctica basada en ubicar los hoyos y grietas en la comunicación del sistema donde puede colarse la información de lucha, lo que incluye: periodistas críticos y honestos, redactores conscientes, espacios para cartas de los lectores o radioescuchas, programas con sentido social en los medios comerciales y públicos frutos de luchas pasadas, el uso de la publicación de información en la prensa internacional para presionar a que esa información se publique en la prensa nacional y local, inserciones pagadas, periodicazos, y operaciones con bandera falsa en la prensa comercial. Las herramientas tácticas esenciales para trabajar la táctica de los Hoyos en el Sistema es el boletín de prensa y la conferencia de prensa.
Los Medios Libres son la táctica basada en construir medios de comunicación desde los procesos de lucha, comunidades en lucha y resistencia, organizaciones de lucha y movimientos sociales. Sus herramientas tácticas son los periódicos y revistas independientes, las editoriales independientes, los blogs, páginas y portales informativos por internet, la radio libre y comunitaria, la tele comunitaria, las agencias de noticias y las redes que se forman con la confluencia de algunos o todos los anteriores. Son controlados en su totalidad por organizaciones de lucha, colectivos de lucha, comunidades que luchan y resisten y por movimientos sociales. Pueden ser orgánicos o inorgánicos. Pueden ser de alcance local, regional, nacional o internacional.
En la historia de los movimientos sociales en México éstas 3 tácticas han sido usadas intensivamente, no como algunos creen a partir de 2006 ó 1999, sino que también en el 94, en el 88, 85, 84, 82, 78, en todos los 70s, en los 60s, los 50s, los 20s y 30s, en la Revolución Mexicana por Villistas, Zapatistas, Magonistas y otros grupos, en el siglo XIX, en la revolución de Independencia y más allá…
Es a todas luces un falso problema la apuesta de alguna corriente al interior del movimiento de medios libres que denuesta tanto el uso de la Comunicación Popular como el de los Hoyos en el Sistema. Según se puede verificar en los recuentos históricos éstas tres tácticas de la comunicación de lucha no se contraponen ni compiten entre sí, ni son de origen ilegítimo o usadas por traidores, son complementarias a la hora de combatir los cercos informativos.
Dicho lo anterior ya cada quien podrá proyectar las categorizaciones académicas desde afuera en ésta categorización elaborada desde adentro de los procesos de lucha con la comunicación. Seguido nos preguntan que entonces donde quedan los medios alternativos, los medios ciudadanos, los medios independientes y otros conceptos. Algunos de esos términos corresponden a otros momentos e incluso otras tradiciones de lucha, otros son conceptos puramente académicos francamente inaplicables a la realidad que se vive en la construcción de la comunicación desde las luchas en México.
LA REBELIÓN DE KRONSTADT*
PRÓLOGO
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LAS INSURRECCIONES que a lo largo del pasado siglo nos dieron la confianza de que una sociedad sin clases, sin explotación ni dominación, organizada según las necesidades y las posibilidades de cada uno, era, no una utopía, sino algo a conseguir, se alejan hoy de nuestro universo conceptual y emocional. La poca distancia de unos años es multiplicada por el medio en el que nos movemos y por los medios que nos mueven, y así aquellas insurrecciones tan próximas y tan modernas se ven relegadas al olvido, sino a la manipulación y al rechazo. Acostumbrados a una cotidianidad sometida al trabajo y al consumo impuestos -nada que ver con una actividad concreta y deseante-, auspiciado nuestro razonamiento y nuestro sentimiento por los programas escrupulosamente calculados de los media, reducido el ámbito de nuestro pensamiento y de nuestro lenguaje por el poder económico y cultural, dirigida nuestra mirada por las redes mediáticas, no llegamos a ver esta insurrección, que está aquí al lado.
Pero aquí están, y asoman, cabezonas, y desbaratan la historia objetiva que desde los vencedores se quiere escribir, y dan aliento a los que en ellas, a pesar de vestir trajes bien distintos, nos reconocemos. La insurrección de Kronstadt fue de las primeras, justo después de la revolución de los consejos en Alemania durante los años 1918-1920, quizás la más olvidada y ocultada, la más amplia, la más resolutiva (en pocos días abatió la monarquía y el II Reich) y, justo antes de la revolución española, quizás la más corta, sólo unas semanas (todos estaban en su contra), pero la más bella.
Kronstadt es la primera denuncia de la gran mentira bolchevique, a la vez que la demostración de que una organización social a través de los soviets es posible. Luego ha habido otras denuncias de aquella gran mentira o de la mentira desconcertante que dirá Cíliga, pero siempre calladas y criminalizadas por la impostura del poder intelectual en Europa: Antón Cíliga, escapado de su periplo por Rusia y Siberia, no logrará, ya en París, que su libro “Au pais du grand mensonge” contenga el capítulo “Lenin también”; Panaït Istrati, a la vuelta de la URSS, y con su “Vers l’autre flamme” se ganará la enemistad de toda la intelectualidad europea y será tratado de reaccionario; George Orwell tendrá serias dificultades para conseguir que un editor inglés publique su testimonio de la guerra de España y su denuncia del estalinismo en “Homenaje a Cataluña”; igual suerte correrán Ignazio Sillone, Alexander Berkman, ...Pero Kronstadt es la más genuina y la que las contiene todas.
La insurrección de los marinos de Kronstadt tiene lugar durante la revolución rusa, en marzo de 1921, cuando el pueblo ve que su poder real, los soviets, está siendo desmantelado y sustituido por la policía política (cheka), que el hambre, el racionamiento,...forman parte de su vida diaria, y, tomando el relevo de la Ukrania Machnovista, continúan la lucha, ahora contra la burocracia comunista, por el poder de los soviets. Ante una escalada de huelgas en varias partes de Rusia y especialmente en Petrogrado, la guarnición de Kronstadt toma partido por los obreros contra el partido bolchevique. En su inicio lo que plantean es el poder de los soviets, el funcionamiento real de la democracia obrera amenazada por la burocracia bolchevique. La respuesta del partido, que consiste en la aniquilación total del movimiento insurrecto radicalizará el movimiento que se pondrá como objetivo la tercera revolución soviética, ahora contra el Estado. En su propia carne, los ciudadanos de Kronstadt, han aprendido que “la existencia del Estado y la existencia de la esclavitud” son inseparables.
Durante tres semanas la democracia obrera y el poder de los soviets se hace realidad en Kronstadt. Pero Kronstadt está aislado del resto de Rusia y no llega a conectar con los obreros del país. Así se impone la mentira del Estado comunista que trata a los insurrectos de Kronstadt de contrarrevolucionarios. Los insurrectos resistirán a las mentiras y a las armas del gobierno bolchevique, hasta que el ejército rojo, a las órdenes de Trotsky, los masacrará.
1. DESÓRDENES OBREROS EN PETROGRADO
Era al comienzo de 1921. Los largos años de guerra mundial, de revolución y de guerra civil debilitaron a Rusia hasta el extremo [de la extenuación] y pusieron al pueblo en la pendiente de la desesperación. Pero, en fin, la guerra civil terminó: los numerosos frentes fueron liquidados, y Wrangel -la última carta de la Entente intervencionista y de la contrarrevolución rusa- fue derrotado, concluyendo su actividad militar en Rusia. El pueblo esperaba ahora con confianza una mitigación del severo régimen bolchevique. Se esperaba que los comunistas, terminada la guerra civil, aligerarían las pesadas cargas, abolirían las restricciones introducidas durante la guerra, instaurarían ciertas libertades fundamentales y comenzarían la organización normal de la vida. Lejos de ser popular, el gobierno bolchevique era, por el contrario, soportado por los obreros debido a su plan, frecuentemente anunciado, de emprender la reconstrucción económica del país tan pronto cesaran las operaciones militares. El pueblo estaba lleno de celo para cooperar, para prestar su iniciativa y su esfuerzo creador en la obra de reconstrucción del país arruinado.
Desgraciadamente, estas esperanzas fueron pronto frustradas. El Estado comunista no evidenció, de ningún modo, tener la intención de debilitar el yugo. Continuaba la misma política. La militarización del trabajo esclavizaba aún más al pueblo, y éste se exacerbaba mas y más por la opresión creciente y por la tiranía. Tal estado de cosas paralizaba toda posibilidad de un renacimiento industrial.
Desaparecía la última esperanza y se reforzaba la convicción de que el partido comunista estaba más interesado en conservar el poder político que en salvar larevolución.
El elemento más revolucionario de Rusia, el proletariado de Petrogrado, fue el primero en protestar. Lanzó la acusación de que, entre otras causas, la centralización bolchevique, la burocracia y la actitud autocrática con los campesinos y obreros eran directamente responsables, en gran parte, de la miseria y de los sufrimientos del pueblo. Gran número de talleres y fábricas de Petrogrado debieron cerrar sus puertas; los obreros se morían literalmente de hambre. Organizaron reuniones para considerar la situación, y fueron dispersados por el gobierno. El proletariado de Petrogrado, que soportó todo el peso de las luchas revolucionarias, y cuyos enormes sacrificios y heroísmo salvaron la ciudad contra Yudenich, se irritó ante los manejos del gobierno. La animosidad contra los métodos empleados por los bolcheviques continuaba creciendo. Los comunistas rehusaban las menores concesiones al proletariado, ofreciendo al mismo tiempo entenderse con los capitalistas de Europa y de América. Los obreros se indignaron. Con el fin de forzar al gobierno a examinar sus exigencias, se declararon huelgas en la fábrica de municiones («Patronny»), en las fábricas del Báltico y de Trubochny, en la fábrica de Laferni. Pero en lugar de discutir la cuestión con los obreros descontentos, el gobierno de los obreros y campesinos creó un Comité de defensa como en período de guerra, con Zinoviev -el hombre más odiado de Petrogrado- como presidente. El fin manifiesto de este Comité era el de estrangular el movimiento huelguista.
El 24 de febrero se declararon las huelgas. El mismo día los bolcheviques enviaron los «kursanty» -los estudiantes comunistas de la academia militar que se preparaban para los grados de oficiales del ejército y de la marina- para dispersar a los trabajadores que se habían reunido en Vasilievsky Ostrov, el barrio obrero de Petrogrado. Al día siguiente, el 25 de febrero, indignados, los huelguistas de Vasilievsky Ostrov visitaron los astilleros del Almirantazgo y los docks de la Galernaya y persuadieron a los obreros a asociarse contra la actitud autocrática del gobierno. La demostración intentada en las calles de la ciudad por los huelguistas, fue dispersada por los soldados.
El 26 de febrero, en la reunión del Soviet de Petrogrado, un conocido comunista, Laskevich, miembro del Comité de defensa y del Consejo militar revolucionario de la república, denunció el movimiento huelguista en los términos más acerbos. Acusó a los obreros de la fábrica de Trubochny de haber incitado al descontento y de ser «hombres que no pensaban más que en su provecho personal y que eran contrarrevolucionarios»; fríamente propuso cerrar la fábrica de Trubochny, proposición aceptada por el Comité ejecutivo del Soviet de Petrogrado, del que Zinoviev era presidente. Los huelguistas de Trubochny fueron, pues, lock-outados y privados automáticamente, por consecuencia, de su ración de víveres.
Las medidas del gobierno bolchevique sirvieron para agriar más el antagonismo de los obreros.
En las calles de Petrogrado comenzaron a aparecer proclamas de huelga. Algunas de ellas llevaban ya un carácter francamente político; el más característico de estos manifiestos, fijado en los muros de la ciudad el 27 de febrero, decía:
«Se ha hecho necesario un cambio completo en la política del gobierno. En primer lugar, los obreros y los campesinos tienen necesidad de libertad. No quieren vivir según los decretos de los bolcheviques: ¡quieren controlar sus propios destinos!
1 ¡Camaradas, mantened el orden revolucionario! Exigid de un modo organizado y decidido:
2 La liberación de todos los socialistas y de los obreros sin partido encarcelados;
3 La abolición del estado de sitio; la libertad de palabra, de prensa y de reunión para todos los que trabajan;
4 La elección libre de los Comités de fábrica y de los representantes a los sindicatos y a los soviets;
5 ¡Organizad reuniones, adoptad resoluciones, enviad vuestros delegados a las autoridades y trabajad en la realización de vuestras exigencias.»
El gobierno respondió efectuando numerosos arrestos y suprimiendo varias organizaciones obreras. Esta medida aumentó aun más la efervescencia de las masas; las peticiones reaccionarías comenzaron a aparecer. Así, una proclama de los «obreros socialistas del distrito de Nevsky» apareció el 28 de febrero, terminando con un llamamiento en favor de la Asamblea Constituyente:
«Sabemos quién tiene miedo de la Asamblea Constituyente. Son los que no podrán robar al pueblo entonces. Tendrán, al contrario, que responder ante los representantes del pueblo por sus mistificaciones, sus robos y sus crímenes.
“¡Abajo los comunistas odiados!
“¡Abajo el gobierno sovietista!
“¡Viva la Asamblea Constituyente!”
Durante este tiempo, los bolcheviques concentraron en Petrogrado considerables fuerzas militares llevadas de la provincia, y mandaban a la capital del norte, desde la línea del frente, los regimientos comunistas más fieles. Petrogrado fue declarado en estado extraordinario de guerra». Los huelguistas fueron subyugados por la fuerza y la agitación obrera aplastada con mano de hierro.
2. EL MOVIMIENTO DE KRONSTADT
Los marineros de Kronstadt se alarmaron visiblemente ante los acontecimientos de Petrogrado. Su actitud frente a las medidas tomadas por el gobierno contra los huelguistas estaba lejos de ser amistosa. Sabían lo que tuvo que soportar el proletariado revolucionario de la capital durante los primeros días de la revolución, su heroica lucha contra Yudenich, la paciencia con que toleró las privaciones y la miseria. Pero Kronstadt estaba lejos también de favorecer la Asamblea Constituyente, o la experiencia del comercio libre de que se hablaba en Petrogrado. Los marinos eran, tanto espiritualmente como en la acción, ante todo, revolucionarios. Eran los partidarios más decididos del sistema de los soviets, pero se oponían a la dictadura de un partido político cualquiera.
El movimiento de simpatía hacia los obreros huelguistas de Petrogrado, comenzó primeramente entre los marinos de los barcos de guerra Petropavlovsk y Sebastopol, los mismos navíos que en 1917 fueron el apoyo principal de los bolcheviques. El movimiento se extendió a toda la flota de Kronstadt, y después a los regimientos estacionados allí. El 28 de febrero la tripulación del Petropavlovsk adoptó una resolución que obtuvo también el consentimiento de los marinos del Sebastopol. La resolución pedía, entre otras cosas, reelecciones libres del Soviet de Kronstadt, cuyo mandato iba pronto a expirar. Al mismo tiempo fue enviada a Petrogrado una comisión de marinos para obtener informaciones sobre la situación.
El 1º de marzo se celebró una reunión pública en la plaza del Ancla, en Kronstadt; fue convocada oficialmente por las tripulaciones de la primera y la segunda escuadra de la flota del Báltico. Dieciséis mil marineros, soldados rojos y trabajadores acudieron a ella; la presidió el presidente del Comité ejecutivo del Soviet de Kronstadt, el comunista Vasiliev. El presidente de la República socialista federativa de los Soviets, Kalinin, y el comisario de la flota del Báltico, Kuzmin, estaban presentes, y tomaron la palabra. Debe hacerse notar aquí, como indicación de la actitud amistosa de los marinos hacia el gobierno bolchevique, que Kalinin, a su llegada a Kronstadt, fue recibido con los honores militares, con música y con banderas desplegadas.
La comisión de marinos que había sido enviada a Petrogrado presentó su informe en el mitin. Este informe confirmó las peores aprensiones de Kronstadt. La reunión expresó abiertamente su indignación contra los métodos empleados por los comunistas para sofocar las aspiraciones de los obreros de Petrogrado. La resolución adoptada por el Petropavlovsk el 28 de febrero fue entonces presentada a los reunidos. El presidente de la República, Kalinin, y el comisario Kuzmin atacaron ferozmente la resolución, a los huelguistas de Petrogrado y a los marinos de Kronstadt. Pero sus argumentos no impresionaron a los asistentes y la resolución del Petropavlovsk fue adoptada por unanimidad. He aquí el documento histórico:
«Resolución de la reunión general de la primera y segunda escuadra de la flota del Báltico, celebrada el 1º de marzo de 192.
Habiendo oído el informe de los representantes enviados a Petrogrado por la reunión general de las tripulaciones para examinar allí la situación, decide:
1) Dado que los soviets actuales no expresan la voluntad de los obreros y de los campesinos, celebrar inmediatamente las nuevas elecciones por voto secreto, teniendo completa libertad de agitación entre los obreros y campesinos la campaña electoral;
2) Establecer la libertad de palabra y de prensa para todos los obreros y campesinos, para los anarquistas y para los partidos socialistas de la izquierda;
3) Asegurar la libertad de reunión para los sindicatos y para las organizaciones campesinas;
4) Convocar una conferencia independiente de los obreros, soldados rojos y marinos de Petrogrado, antes del 10 de marzo de 1921;
5) Liberación de todos los presos políticos socialistas y también de todos los obreros, campesinos, soldados y marinos encarcelados por el delito de participación en los movimientos obreros y campesinos;
6) Elegir una comisión de examen de los casos de aquellos que se encuentran en las prisiones y en los campos de concentración;
7) Abolir las oficinas políticas, porque ningún partido debe tener privilegios para la propaganda de sus ideas, ni recibir la ayuda financiera del gobierno para tales fines. En su lugar será necesario instituir comisiones de educación y de cultura social, elegidas localmente y sostenidas materialmente por el gobierno;
8) Abolir inmediatamente los «destacamentos de portazgo»;
9) Igualación de las raciones para todos aquellos que trabajan en oficios peligrosos para la salud;
10) Abolición de los destacamentos comunistas de guerra en todas las secciones del ejército, lo mismo que de la guardia comunista apostada en los talleres y en las fábricas; en caso de necesidad, estos destacamentos o pelotones de guardia deberán ser designados en el ejército, desde las filas mismas, y en las fábricas según los deseos de los obreros;
11) Dar a los campesinos plena libertad de acción en lo que concierne a sus tierras y también el derecho a poseer ganado, a condición de que se arreglen los campesinos mismos sin tener que recurrir a la explotación ajena;
12) Pedir a todas las secciones del ejército y a nuestros camaradas los kursanty militares que acepten nuestras resoluciones;
13) Pedir a la prensa que dé la mayor publicidad a nuestras resoluciones;
14) Designar una comisión ambulante de control;
15) Permitir la pequeña industria a domicilio.
La resolución es adoptada por unanimidad por la reunión de la brigada, absteniéndose de votar sólo dos personas.
PETRICHENKO
Presidente de la reunión de la brigada
PEREPELKIN
Secretario
Resolución adoptada por aplastante mayoría por la guarnición de Kronstadt.
VASILIEV
Presidente.»
Esta resolución que, como hemos dicho ya, fue combatida ardientemente por Kalinin, fue adoptada a pesar de su protesta. Después de la reunión, Kalinin pudo volver a Petrogrado sin ser inquietado.
En esta misma reunión se resolvió enviar a Petrogrado un comité que explicaría a los obreros y a la guarnición de la capital las peticiones de Kronstadt y pediría que delegados independientes (no pertenecientes a ningún partido) fuesen enviados por ellos a esta ciudad para informarse sobre el estado verídico de las cosas y sobre las peticiones de los marinos. Este comité, compuesto de treinta miembros, fue detenido en Petrogrado por los bolcheviques; su suerte ha quedado siempre en el misterio.
Como la existencia legal del Soviet de Kronstadt llegaba a su término, la reunión de la brigada decidió convocar una conferencia de delegados para el 2 de marzo, a fin de discutir el modo de celebrar las elecciones. En la conferencia tomaban parte representantes de los navíos de guerra, de la guarnición, de las diferentes instituciones soviéticas, de los sindicatos y de los talleres. Cada organización estaba representada por dos delegados.
Celebróse la conferencia el 2 de marzo en la Casa de Educación (anteriormente Escuela de Ingenieros de Kronstadt), asistiendo a ella trescientos delegados, entre los que se encontraban también comunistas.
La reunión, abierta por el marino Petrichenko, eligió una presidencia de cinco miembros. La cuestión principal a resolver por los delegados concernía a las nuevas elecciones del Soviet de Kronstadt, que debían verificarse pronto, y establecer los principios sobre los cuales deberían celebrarse. La reunión tenía también que poner en práctica las resoluciones adoptadas la víspera y acordar los mejores medios para ayudar al país a salir de las condiciones lamentables creadas por el hambre y por la falta de calefacción.
El espíritu de la conferencia era claramente sovietista; Kronstadt exigía los Soviets libres de toda intervención y de todo partido político, Soviets independientes que fueran el reflejo de las aspiraciones de los obreros y campesinos y expresaran su voluntad. La actitud de los delegados era antagónica al régimen arbitrario de los comisarios burocráticos, pero simpática a la orientación del partido comunista como tal. Eran partidarios abnegados del sistema de los Soviets y sinceros en su deseo de encontrar amistosa y pacíficamente una solución a estos problemas apremiantes.
El comisario de la flota del Báltico, Kuzmin, fue el primero en usar de la palabra. Hombre más bien de energía que de juicio, no se dio cuenta de la gran importancia del movimiento. No supo ponerse a la altura de la situación; atraerse los corazones y cerebros de estos hombres tan sencillos, marinos y trabajadores, que habían hecho tantos sacrificios por la revolución y estaban extenuados y desesperados. Los delegados se habían reunido para entenderse con los representantes del gobierno. Pero en lugar de ese espíritu conciliador, el discurso de Kuzmin fue una antorcha encendida lanzada sobre pólvora. Indignó a todos por su arrogancia y su insolencia. Negó los tumultos obreros de Petrogrado, diciendo que la ciudad estaba tranquila y los obreros satisfechos. Alabó el trabajo de los comisarios, puso en duda los motivos revolucionarios de Kronstadt y habló de los peligros que amenazaban por la parte de Polonia. Llegó hasta proferir insinuaciones indignas y a rugir amenazas. «Si queréis la guerra abierta, concluyó Kuzmin, la tendréis, porque los comunistas no aflojarán las riendas del gobierno. Lucharemos hasta el fin.»
El discurso provocativo y desprovisto de tacto del comisario de la flota del Báltico fue un insulto a los delegados. El discurso del presidente del Soviet de Kronstadt, el comunista Vasiliev, que habló después de Kuzmin, no causó ninguna impresión; fue impreciso y sin mérito. Cuanto más se desarrollaba el mitin, más francamente antibolchevique se tornaba la actitud general. Y, sin embargo, les delegados esperaban llegar todavía a entenderse con los representantes del gobierno. Pero se advirtió en seguida, decía el informe, oficial, que «no podíamos tener confianza en nuestros camaradas Kuzmin y Vasiliev, y que se había hecho necesario aislarnos temporalmente, sobre todo porque los comunistas están en posesión de las armas y nosotros no tenemos acceso a los teléfonos. Los soldados tienen miedo a los comisarios, de lo cual tenemos la prueba en la carta leída en la reunión de la guarnición».
Kuzmin y Vasiliev fueron entonces alejados de la reunión y arrestados. Un rasgo característico del espíritu de la conferencia está en el hecho de que una moción que pedía el arresto de los demás comunistas presentes fue rechazada por inmensa mayoría, Los delegados sostenían que los comunistas debían ser considerados igualmente que los representantes de las otras organizaciones y debían gozar de los mismos derechos y respetos. Kronstadt estaba siempre resuelta a hallar una base de reconciliación con el partido comunista y con el gobierno bolchevique.
Las resoluciones del 1º de marzo fueron leídas y adoptadas con entusiasmo. En ese momento la reunión se animó y excitó vivamente al declarar un delegado que quince camiones de soldados y de comunistas armados de fusiles y de ametralladoras habían sido enviados por los bolcheviques con orden de atacar a los reunidos. «Esta información -continúa el informe del Izvestia- promovió un profundo resentimiento entre los delegados.» La investigación hecha demostró que el informe carecía de todo fundamento, pero persistían los rumores de que un destacamento de kursanty, con el famoso chekista Dukin a la cabeza, marchaba ya en dirección al fuerte de Krasnaya Gorka. En vista de estos nuevos acontecimientos y de las amenazas de Kuzmin y de Kalinin, la conferencia se dedicó inmediatamente a organizar la defensa de Kronstadt contra el ataque bolchevique. El tiempo apremiaba y se decidió transformar la presidencia de la conferencia en un Comité revolucionario provisional, que tenía por deber mantener el orden y la salvaguardia de la ciudad, El Comité debía emprender también los preparativos necesarios para celebrar las nuevas elecciones del Soviet de Kronstadt.
3. LA CAMPAÑA BOLCHEVIQUE CONTRA KRONSTADT
Reinaba en Petrogrado gran tensión nerviosa. Estallaban nuevas huelgas y se difundían persistentes rumores sobre tumultos obreros ocurridos en Moscú y de rebeliones agrarias surgidas en el este y en Siberia. La falta de prensa en la que se hubiera podido confiar hacía que la población prestase oído a los rumores más exagerados y más transparentemente falsos. Todas las miradas se habían vuelto hacia Kronstadt, en espera de importantes sucesos.
Los bolcheviques no perdieron un instante en organizar su ataque a Kronstadt. Ya el 2 de marzo el gobierno había publicado una orden, firmada por Lenin y Trotzky, denunciando el movimiento de Kronstadt como un motín, una rebelión contra las autoridades comunistas. En ese documento, los marinos fueron acusados de ser «instrumentos de antiguos generales zaristas que, junto con los socialrevolucionarios traidores han preparado una conspiración contrarrevolucionaria contra la república proletaria».
El movimiento de Kronstadt fue calificado por Lenin y Trotzky como «obra de los intervencionistas de la Entente y de espías franceses». -«El 28 de febrero, dice la orden, los marinos del Petropavlovsk han aprobado resoluciones que exaltan el espíritu de la reacción más negra. Después apareció en escena el grupo del antiguo general Kozlovzky. Él y tres de sus oficiales, cuyos nombres nos son todavía desconocidos, han asumido abiertamente la dirección de la revuelta. La explicación de los últimos acontecimientos, por tanto, se hace coincidente. Detrás de los socialistas revolucionarios; se encuentra de nuevo un general zarista. Tomando todo esto en consideración, el Consejo del Trabajo y de la Defensa ordena: 1) declarar al antiguo general Kozlovzky y a sus partidarios fuera de la ley; 2) promulgar el estado de guerra en la ciudad y en la provincia de Petrogrado; 3) poner el poder supremo de todo el distrito de Petrogrado en manos del Comité de defensa de Petrogrado.
Había, en efecto, en Kronstadt, un ex general Kozlovzky, Fue Trotzky el que lo estableció allí como especialista artillero. No desempeñó, en absoluto, ningún papel en los acontecimientos de Kronstadt; pero los bolcheviques explotaron con habilidad su nombre para denunciar a los marinos como enemigos de la república sovietista, y su movimiento, como contrarrevolucionario. La prensa oficial bolchevique comenzó entonces su campaña de calumnias y de difamación contra Kronstadt como «el nido de la conspiraron blanca dirigida por el general Kozlovzky»; los agitadores comunistas fueron enviados a los obreros de las fábricas y de los talleres de Petrogrado y de Moscú a fin de llamar al proletariado a «asociarse al soporte y a la defensa del gobierno de los obreros y campesinos contra la rebelión contrarrevolucionaria de Kronstadt».
Lejos de tener el menor contacto con generales y contrarrevolucionarios, los marinos de Kronstadt rehusaron la ayuda del propio partido socialista revolucionario. El jefe del partido, Víctor Chernov, que estaba entonces en Reval, intentó inclinar a los marinos en favor de su partido y de sus reivindicaciones, pero no recibió ningún aliento del Comité revolucionario provisional. Chernov transmitió a Kronstadt el radiograma siguiente:
«El presidente de la Asamblea Constituyente, Víctor Chernov, envía sus saludos fraternales a los camaradas marinos heroicos, los soldados rojos y a los obreros que, por tercera vez después de 1905, rompen el yugo de la tiranía. Les ofrece su ayuda para el envío de refuerzos y de aprovisionamientos a Kronstadt por intermedio de las cooperativas rusas en el extranjero. Informadnos de lo que os hace falta y de la cantidad necesaria. Estoy dispuesto a ir en persona a poner mis energías y mi autoridad al servicio de la revolución del pueblo. Tengo fe en la victoria final de las masas laboriosas... ¡Honor a los que son los primeros en levantar la bandera de la liberación del pueblo! ¡Abajo el despotismo de la izquierda y de la derecha!»
El partido socialista revolucionario envió, al mismo tiempo, el siguiente mensaje a Kronstadt:
«La delegación socialista revolucionaria en el extranjero..., ahora que la copa del pueblo encolerizado desborda, ofrece ayudaros por todos los medios a su disposición en la lucha por la libertad y por el gobierno popular. Informadnos de la ayuda que necesitáis. ¡Viva la revolución del pueblo! ¡Vivan los Soviets libres y la Asamblea Constituyente!»
El Comité revolucionario de Kronstadt declinó el ofrecimiento y envió la siguiente respuesta Víctor Chernov:
El Comité revolucionario de Kronstadt expresa a todos sus hermanos del extranjero su profunda gratitud por su simpatía. El Comité revolucionario provisional agradece al camarada Chernov su ofrecimiento, pero se abstiene de aceptarlo por el momento, es decir, hasta que los próximos acontecimientos aclaren más la situación. En tanto todo será tomado en consideración.
PETRICHENKO
«Presidente del Comité provisional revolucionario.»
La campaña de insinuaciones continuó, no obstante, en Moscú, cuya estación T. S. F.envió el 3 de marzo el siguiente mensaje al mundo (algunos pasajes son indescifrables a causa de la intervención de otra estación): «La revuelta armada del ex general Kozlovzky ha sido organizada por los espías de la Entente, como sucedió, en numerosos complots precedentes, se hace evidente por e! periódico burgués francés Le Matin, que, dos semanas antes de la revuelta, publicó el siguiente telegrama de Helsingfòrs: «Como resultado de la reciente rebelión de Kronstadt. las autoridades militares bolcheviques han tomado medidas a fin de aislar a Kronstadt e impedir que los soldados y marinos de Kronstadt se acerquen a Petrogrado.» - «Es evidente que el motín de Kronstadt ha sido preparado en París y organizado por el servicio secreto francés. Los socialistas revolucionarios, controlados y dirigidos también desde París, tramaron estas rebeliones contra el gobierno sovietista, y apenas sus preparativos fueron completados, el verdadero amo -el general zarista- hizo su aparición.»
El carácter de las otras numerosas informaciones enviadas por Moscú puede ser juzgado por el siguiente radiograma:
«Petrogrado está tranquilo y en calma, y aun las fábricas en que habían sido últimamente lanzadas acusaciones contra el gobierno sovietista comprenden ahora que todo era obra de provocadores. Comprenden adonde les llevaron los agentes de la Entente y de la contrarrevolución».
«Justamente en el momento en que en América asume de nuevo las riendas del gobierno el partido republicano y se muestra inclinado a reanudar las relaciones comerciales con la Rusia sovietista, la difusión de falsos rumores y la organización de desórdenes en Kronstadt tienen por único objeto impresionar al nuevo presidente americano para que cambie su táctica hacia Rusia. La Conferencia de Londres se celebró en este mismo período y la diseminación de semejantes rumores influyó en la delegación turca y la hizo apta para ceder a las exigencias de la Entente. La revuelta de la tripulación del Petropavlovsk es, sin duda alguna, un punto de la gran conspiración para crear dificultades en el interior de la Rusia soviética y para desacreditar nuestra situación internacional. Este plan es puesto en ejecución en la Rusia misma por un general zarista y por ex oficiales, y sus actividades reciben el apoyo de los mencheviques y de los socialrevolucionarios.»
El Comité de defensa de Petrogrado, dirigido por su presidente, Zinoviev, asumió el control completo de la ciudad y de la provincia de Petrogrado. Todo el distrito norte fue declarado en estado de guerra y todas las reuniones quedaron prohibidas. Se tomaron precauciones extraordinarias para proteger las instituciones gubernamentales y se colocaron ametralladoras en el hotel Astoria, ocupado por Zinoviev y otros altos funcionarios bolcheviques. Proclamas pegadas en los muros ordenaban la vuelta inmediata de los huelguistas a sus fábricas, prohibiendo la suspensión del trabajo y previniendo a la población para que no se reuniese en las calles. «En casos semejantes -se decía en el ukase- los soldados recurrirán a las armas. En caso de resistencia, la orden es fusilar sumariamente.»
El Comité de defensa tomó medidas sistemáticas «para limpiar la ciudad». Numerosos obreros, soldados y marinos en los que se sospechaban simpatías por Kronstadt, fueron encarcelados. Todos los marinos de Petrogrado y varios regimientos del ejército, considerados «políticamente sospechosos», fueron enviados a puntos lejanos, en tanto que las familias de los marinos de Kronstadt, que vivían en Petrogrado, fueron detenidas en calidad de rehenes. El Comité de defensa notificó a Kronstadt su decisión por medio de una proclama difundida en la ciudad el 4 de marzo por un aeroplano y en la cual se decía: «El Comité de defensa declara que los encarcelados son retenidos como rehenes por el comisario de la flota del Báltico, N. N. Kuzmin, por el presidente del Soviet de Kronstadt, T. Vasiliev, y otros comunistas. Al menor daño que sufran nuestros camaradas arrestados, los rehenes pagarán con su vida.»
«No queremos efusión de sangre. Ni un solo comunista ha sido fusilado por nosotros», fue la respuesta de Kronstadt.
4. LAS ASPIRACIONES DE KRONSTADT
Una nueva vida reanimó a Kronstadt. El entusiasmo revolucionario igualaba al de las jornadas de octubre, cuando el heroísmo y la decisión de los marinos jugaron un papel decisivo. Por primera vez, después dé haber tomado el partido comunista en sus manos el control exclusivo de la revolución y de los destinos de Rusia, Kronstadt se sentía libre. Un nuevo espíritu de solidaridad y fraternidad había reunido a los marinos, a los soldados de la guarnición, a los obreros de las fábricas y a los elementos destacados que no pertenecían a ningún partido, en un esfuerzo común por la causa de todos. Hasta los mismos comunistas se contagiaron de la fraternidad de toda la ciudad y participaron en los preparativos para las elecciones del Soviet de Kronstadt.
Entre las primeras medidas tomadas por el Comité revolucionario provisional, hay que mencionar las referentes a la conservación del orden revolucionario en Kronstadt y la de hacer aparecer un órgano oficial del Comité, Izvestia, cotidiano. Su primer llamamiento al pueblo de Kronstadt (núm. 1, marzo 3 de 1921), caracterizaba completamente la actitud y el espíritu de los marinos: «El Comité revolucionario, se dice allí, se preocupa sobre todo de que no haya efusión de sangre. Ha dedicado todos sus esfuerzos a mantener el orden revolucionario en la ciudad, en la fortaleza y en los fuertes. ¡Camaradas y ciudadanos, no detengáis el trabajo! ¡Obreros, permaneced en vuestros establecimientos! ¡Marinos y soldados, no abandonéis vuestros puestos! Todos los empleados, todas las instituciones sovietistas deben continuar su trabajo. El Comité revolucionario provisional os exhorta, camaradas y ciudadanos, a prestarle ayuda. Su misión es organizar, en cooperación fraternal con vosotros, las condiciones necesarias para las elecciones justas y honestas del nuevo Soviet.»
Las páginas del Izvestia traen pruebas abundantes de la profunda fe del Comité revolucionario en el pueblo de Kronstadt y en sus aspiraciones hacia los soviets libres como el verdadero camino de la emancipación del yugo opresivo de la burocracia comunista. En su diario y en los radiogramas, el Comité revolucionario tomaba en serio, con indignación, la campaña de calumnias, y se dirigió nuevamente al proletariado de Rusia y del mundo en demanda de su simpatía y de su ayuda. El radiograma del 6 de marzo daba la idea fundamental del llamado de Kronstadt:
«Nuestra causa es justa. Estamos por el poder de los Soviets y no de los partidos. Estamos por la elección libre de los representantes de las masas laboriosas. Los sucedáneos de los soviets, manipulados por el partido comunista, fueron siempre sordos a nuestras necesidades y a nuestras peticiones; la única respuesta que hemos recibido siempre fue la bala asesina. ¡Camaradas! No sólo os engañan; desnaturalizan deliberadamente la verdad y se rebajan hasta la difamación más vil. En Kronstadt todo el poder está exclusivamente en manos de los marinos, de los soldados y de los obreros revolucionarios, y no en las de los contrarrevolucionarios dirigidos por un Kozlovsky, como trata de haceros creer el radio embustero de Moscú. ¡No tardéis, camaradas! Uníos a nosotros, entrad en contacto con nosotros; exigid la admisión de vuestros delegados en Kronstadt. Ellos solos podrán deciros toda la verdad, y desenmascararán la calumnia cruel sobre el pan finlandés y los ofrecimientos de la Entente.
¡Viva el proletariado revolucionario de la ciudad y de los campos!
¡Viva el poder de los Soviets libremente elegidos!»
El Comité revolucionario provisional tenía al principio su sede a bordo del barco insignia, el Petropavlovsk; pero después de algunos días se trasladó a la Casa del Pueblo, en el centro de Kronstadt, de modo que estuviera, como escribe el Izvestia, «en contacto más continuo con la población y fuera más fácil el acceso al Comité que cuando estaba a bordo del navío». A pesar de que la demencia virulenta continuaba en la prensa comunista contra Kronstadt, calificada de «rebelión contrarrevolucionaria del general Kozlovsky», la verdad es que el Comité revolucionario era exclusivamente proletario, estando compuesto, en su mayor parte, de obreros de un pasado revolucionario. El Comité estaba compuesto de los quince miembros siguientes:
Izvestia, de Kronstadt, comentó como sigue esta lista: «He aquí nuestros generales, señores Trotzky y Zinoviev, en tanto que los Brusilov, los Kamenev, los Tujachevski yotras celebridades del régimen zarista están en vuestras filas».
El Comité revolucionario provisional gozaba de la confianza de toda la población de Kronstadt. Se conquistó el respeto general estableciendo el principio de «derechos iguales para todos, privilegios para nadie», y manteniéndolo rigurosamente. La ración de víveres (paiok) fue nivelada, Los marinos, que, bajo el régimen bolchevique, recibían raciones mucho más elevadas que las establecidas para los obreros, decidieron no aceptar más de lo que se daba al ciudadano o al obrero. Las raciones especiales y las mejores se distribuyeron solamente en los hospitales y entre los niños.
La actitud generosa y equitativa del Comité revolucionario hacia los miembros del partido comunista en Kronstadt -sólo algunos de ellos fueron arrestados, a pesar de las represiones bolcheviques y de la detención de las familias de los marinos como rehenes- ganó el respeto de los comunistas mismos. Las páginas del Izvestia contienen comunicaciones numerosas de agrupaciones y organizaciones comunistas de Kronstadt, que condenan la actitud del gobierno central y apoyan la línea de conducta y las medidas tomadas por el Comité revolucionario provisional. Gran número de comunistas de Kronstadt habían anunciado públicamente su salida del partido en señal de protesta contra su despotismo y su corrupción burocrática. En diversos números del Izvestia se publicaron centenares de nombres de comunistas a quienes su conciencia hacía imposible «la permanencia en el partido del verdugo Trotzky», como se expresaban algunos. Las dimisiones del partido comunista fueron pronto tan numerosas, que daban la impresión de un éxodo general. Las cartas siguientes, tomadas al azar de entre un montón, dan una característica suficiente del sentimiento de los comunistas de Kronstadt:
«He comprendido al fin que la política del partido comunista llevó al país a un abismo. El partido se ha hecho burocrático. No aprendió nada y nada quiere aprender. Rehúsa escuchar la voz de 115 millones de campesinos, y no quiere comprender que únicamente la libertad de palabra y la posibilidad de participar en la reconstrucción del país por medio de métodos diferentes de elecciones pueden despertar a la nación de su letargo».
Rehusó de aquí en adelante considerarme miembro del partido comunista ruso. Apruebo completamente la resolución adoptada en la reunión de toda la población el 1º de marzo y pongo, por consiguiente, mis energías y mis aptitudes a disposición del Comité revolucionario provisional».
«Herman Kanev, oficial del ejército rojo.»
«Hijo de un desterrado del proceso de los 193.»
(Izvestia, núm. 3, marzo 5 de 1921.)
«A mis alumnos de las Escuelas industrial, militar roja y naval:»
«¡Camaradas!»
«He vivido casi treinta años con el amor profundo al pueblo y hellevado la luz y la ciencia, en la medida de mis fuerzas, a todos los que estaban ávidos de ellas, y esto hasta el último momento».
«La revolución de 1917 dio más ímpetu a mi trabajo, aumentando mi actividad, y me dediqué más que nunca a servir a mi ideal. «La consigna comunista «todo para el pueblo» me inspiró con su nobleza y su belleza, y en febrero del año 1920 fui candidato del partido comunista. Pero el primer tiro de fusil disparado contra un pueblo pacífico, sobre mis hijos queridos, cuyo número asciende a siete mil en Kronstadt, me llenó de horror al poder ser considerada como cómplice de la responsabilidad en la efusión de sangre de estos inocentes. Siento que no puedo creer ya ni propagar la idea que ha caído en desgracia por un acto criminal. Así, pues, desde el primer disparo de fusil ceso de considerarme miembro del partido comunista».
«María Nicolaevna Schatel, maestra.»
(Izvestia, núm. 6, 8 de marzo de 1921.)
Declaraciones semejantes aparecen casi en cada número del Izvestia. La declaración más interesante fue la del Bureau provisional de la sección de Kronstadt del partido comunista; su manifiesto a los miembros de la sección fue publicado en el Izvestia (núm. 2, del 4 de marzo):
«Que cada camarada de nuestro partido esté a la altura de la importancia del momento.
«No deis ningún crédito a los falsos rumores de que han fusilados comunistas y de que los comunistas de Kronstadt tienen la intención de rebelarse con las armas en la mano. Esos rumores son difundidos con el propósito de provocar la efusión de sangre».
«Declararnos que nuestro partido ha defendido siempre las conquistas de la clase obrera contra todos los enemigos conocidos y desconocidos del poder de los Soviets obreros y campesinos y continuará defendiéndolos».
«El Bureau provisional del partido comunista de Kronstadt reconoce la necesidad de las nuevas elecciones del Soviet y pide a los miembros del partido comunista que participen en ellas».
«El Bureau provisional ordena a los miembros del partido permanezcan en sus puestos y no impidan ni obstaculicen las medidas del Comité revolucionario provisional».
«¡Viva el poder de los Soviets! »
«¡Viva la unión internacional de los trabajadores!»
«Bureau provisional de la sección de Kronstadt del partido comunista ruso, F. Pervuchin, I. Ilin, A. Kabanov.»
Otras diversas secciones civiles y militares expresaron en términos análogos su oposición al régimen de Moscú y su asentimiento a las peticiones de los marinos de Kronstadt. Un gran número de resoluciones en ese sentido fueron también adoptadas por los regimientos del ejército rojo de guarnición en Kronstadt. La siguiente resolución da una idea del espíritu y de la tendencia que reinaba en todas partes:
«Nosotros, soldados del ejército rojo del fuerte de Krasnoarmeets, estamos en cuerpo y alma con el Comité revolucionario provisional y defenderemos hasta el último momento al Comité revolucionario, a los obreros y a los campesinos«.
«Que nadie crea en las mentiras de las proclamas comunistas diseminadas por los aeroplanos. No tenemos aquí ni generales ni oficiales zaristas. Kronstadt fue siempre la ciudad de los obreros y de los campesinos, y lo seguirá siendo. Los generales están al servicio de los comunistas».
«En el momento actual, cuando la suerte del país está en la balanza, nosotros, que hemos tomado el poder en nuestras manos, y que hemos entregado el mando supremo al Comité revolucionario, declaramos a la guarnición entera y a todos los trabajadores que estamos dispuestos a morir por la libertad de las clases laboriosas».
«Libertados del yugo comunista de estos tres años y del terror, preferimos morir antes que retroceder un solo paso. ¡Viva la Rusia libre del pueblo obrero!»
«El destacamento del fuerte de Krasnoarmeets.»
(Izvestia, núm. 5, 7 de marzo de 1921.)
Kronstadt fue inspirado por el amor apasionado hacia la Rusia libre y por la fe ilimitada en los Soviets verdaderos. Era seguro ganar la ayuda de toda Rusia, de Petrogrado sobre todo, realizando así la liberación completa del país, El Izvestia de Kronstadt vuelve siempre sobre esta esperanza y esta actitud, y en numerosos artículos y manifiestos trata de hacer lícita su posición ante los bolcheviques y sus aspiraciones hacia la fundación de una nueva vida libre para Kronstadt, para el resto de Rusia. Este gran ideal, la pureza de los motivos y la esperanza ferviente de la liberación próxima, son puestas de relieve de un modo notable en las páginas del órgano oficial del Comité revolucionario provisional de Kronstadt, y expresan integralmente el espíritu de los soldados, de los marinos y de los obreros. A los ataques feroces de la prensa bolchevique, a las mentiras infames sembradas por la radio de Moscú que acusaba a Kronstadt de contrarrevolucionario y de conspirador blanco, el Comité revolucionario respondía con dignidad. Reproducía a menudo en, su órgano las proclamas de Moscú, de modo que la población de Kronstadt se diera cuenta de en qué bajezas eran capaces de caer los bolcheviques. De tanto en tanto, los métodos comunistas eran expuestos y caracterizados por el Izvestia con una indignación legítima. Así leemos en el número 6, del 8 de marzo, bajo el título «Nosotros y ellos»:
«No sabiendo cómo retener el poder que se les va de las manos, los comunistas emplean las más villanas provocaciones. La prensa despreciable ha movilizado todas las fuerzas para incitar a las masas y para hacer aparecer el movimiento de Kronstadt como una conspiración de los guardias blancos. En este momento, una camarilla de bellacos desvergonzados envió al mundo la infame noticia de que Kronstadt se había vendido a Finlandia. Sus periódicos vomitan fuego y veneno; habiendo fracasado en la tarea de persuadir al proletariado de que Kronstadt está en manos de los contrarrevolucionarios, tratan ahora de apelar a los sentimientos nacionalistas».
«Todos los países saben ya, por nuestros radiogramas, por qué luchan la guarnición de Kronstadt y los obreros. Pero los comunistas tratan de desnaturalizar la importancia de los acontecimientos, esperando de este modo inducir a error a nuestros hermanos de Petrogrado».
«Petrogrado está cercado por las bayonetas de los kursanty y de los «guardias» del partido, y Maliuta Schuratov -Trotzky- no permite a los delegados de los obreros y de los soldados independientes venir a Kronstadt. Teme que averigüen toda la verdad, y que la verdad barra inmediatamente a los comunistas, dando a las masas obreras instruidas la posibilidad de tomar el poder en sus manos callosas».
Esta es la razón por la cual el Soviet de Petrogrado no respondió a nuestro radio en que pedíamos fuesen enviados a Kronstadt camaradas verdaderamente imparciales.
«Asustados por su propio miedo, los jefes comunistas estrangularon la verdad y defienden la mentira de que los guardias blancos obran en Kronstadt, de que el proletariado de Kronstadt se ha vendido a Finlandia y a los espías franceses, de que los finlandeses han organizado ya su ejército para atacar a Petrogrado con la ayuda de los rebeldes de Kronstadt, y así sucesivamente».
«A todo esto no tenemos más que una sola cosa que responder: ¡Todo el poder a los Soviets! ¡Quitad vuestras manos de ellos, esas manos rojas con la sangre de los mártires de la libertad, que murieron luchando contra los guardias blancos, contra los propietarios y contra la burguesía!»
En un lenguaje sencillo y franco, Kronstadt trataba de expresar la voluntad del pueblo, que aspiraba a la libertad y a la posibilidad de determinar su propio destino. Sentía que era la vanguardia, por decirlo así, del proletariado de Rusia, dispuesto a levantarse para defender el gran ideal por el cual el pueblo había luchado y sufrido en la revolución de octubre. La fe de Kronstadt en el sistema de los soviets era profunda y persistente: su consigna universal: ¡Todo el poder a los Soviets y no a los partidos!, era su programa; no había tiempo de desarrollarlo ni de ocuparse en teorías. Los esfuerzos convergían hacia la emancipación del pueblo del yugo comunista. Este yugo, ya insoportable, hizo necesaria una nueva, una tercera revolución. La ruta hacia la libertad y la paz pasaba por los Soviets libremente elegidos; esta era la piedra fundamental de la nueva revolución». Las páginas del Izvestia testimonian ampliamente la rectitud incorruptible y la abnegación sin límites de los obreros y de los marinos de Kronstadt, la fe conmovedora que tenían en su misión de iniciadores de la tercera revolución. Estas aspiraciones y estas esperanzas están claramente expuestas en el número 6 del Izvestia del 9 de marzo, en el artículo de fondo titulado «Por qué finalidad combatimos»:
«Por la revolución de octubre había esperado alcanzar su emancipación. Pero una esclavitud todavía más grande de la individualidad humana resultó de ella».
El poder de la monarquía policíaca cayó en manos de los usurpadores -los comunistas- que, en lugar de dar al pueblo la libertad, le han inspirado solamente un miedo terrible a la checa, la cual, por sus horrores, supera al régimen policiaco del zarismo... Pero lo que es peor y más criminal es la cábala espiritual de los comunistas; han puesto también su mano sobre el mundo interior de las masas laboriosas, obligando a cada uno a pensar según la fórmula comunista».
«La Rusia de los trabajadores, la primera que levantó la bandera roja de la emancipación del trabajo, está anegada en la sangre de los martirizados para mayor gloria de la dominación comunista. Los comunistas ahogan en ese mar de sangre todas las bellas promesas y posibilidades de la revolución proletaria. Es evidente, en la actualidad, que el partido comunista ruso no es el defensor de las masas obreras, como lo pretende. Los intereses de la clase obrera le son extraños. Una vez obtenido el poder, no tiene más que un solo temor el de perderle. Considera, por tanto, aplicables todos los medios de difamación, violencia, decepción, asesinato y venganza sobre las familias de los rebeldes».
«Pero el fin de esta paciencia de mártir está próximo; el país está iluminado aquí y allá por el incendio de la rebelión en la lucha contra la opresión y la violencia. Las huelgas de obreros se multiplican, pero el régimen policiaco de los bolcheviques ha tomado todas sus precauciones contra la conflagración de la inevitable tercera revolución».
«Pero, pese a todo esto, ha llegado y es realizada por las masas obreras. Los generales del comunismo saben bien que es el pueblo el que se ha levantado, que es el pueblo el que se ha convencido de la traición de los comunistas a las ideas del socialismo. Temiendo por su piel y sabiendo que no podrán ocultarse en ninguna parte para escapar a la cólera de los trabajadores, los comunistas tratan aún de aterrorizar a los rebeldes con la prisión, con la ejecución y con otras barbaridades. Pero la vida bajo la dictadura comunista es peor que la muerte... »
«No existe un camino intermedio. ¡Es preciso vencer o morir! ejemplo lo ha dado Kronstadt, el terror de la contrarrevolución de la derecha como de la izquierda. Es aquí donde el gran acto revolucionario fue realizado. Es aquí donde fue enarbolada la bandera de la rebelión contra la tiranía de estos tres años y contra la opresión de la autocracia comunista que hicieron palidecer el despotismo monárquico de los últimos tres años. Es aquí, en Kronstadt, donde se colocó la piedra fundamental de la tercera revolución que romperá las últimas cadenas del trabajador y le abrirá la nueva y amplia ruta de la edificación socialista».
«Esta nueva revolución sublevará las grandes masas del Oriente y Occidente y servirá de ejemplo al nuevo socialismo constructor, en oposición a la «construcción» comunista mecánica y gubernamental. Las masas obreras sabrán que todo lo que ha sido hecho hasta aquí en nombre de los obreros y campesinos, no era el socialismo».
«El primer paso se ha dado sin un solo disparo de fusil, sin la efusión de una sola gota de sangre. No la verterán más que en caso de defensa. Los obreros y campesinos avanzan: dejan tras sí a la Constituyente con su régimen burgués y la dictadura del partido comunista con su checa y su capitalismo de Estado que han estrechado el nudo en tomo al cuello de los trabajadores y amenazan estrangularlos».
«El cambio que acaba de tener lugar ofrece a las masas laboriosas la posibilidad de asegurarse, por fin, los Soviets libremente elegidos y que podrán ser perfeccionados sin temor al látigo del partido; pueden reorganizarse ahora los sindicatos estatizados en asociaciones voluntarias de obreros, de campesinos y de trabajadores intelectuales. La máquina policíaca de la autocracia, por fin, ha sido quebrantada.»
Así estaba concebido el programa; estas fueron las peticiones inmediatas en respuesta de las cuales el gobierno bolchevique comenzó el ataque a Kronstadt el 7 de marzo de 1921, a las 6’45 de la tarde.
5. ULTIMÁTUM BOLCHEVIQUE A KRONSTADT
Kronstadt era generoso. Ni una gota de sangre comunista fue vertida, a pesar de todas las provocaciones, del bloqueo de la ciudad y de las medidas represivas del gobierno bolchevique. Desdeñaba imitar el ejemplo comunista de venganza y llegaba hasta vigilar la población contra todo exceso de que pudieran ser objeto los miembros del partido comunista. El Comité revolucionario provisional publicó en este sentido un manifiesto a la población de Kronstadt, justamente después que el gobierno bolchevique hubo rechazado la petición de los marinos para la liberación de los rehenes detenidos en Petrogrado. La petición de Kronstadt, enviada radiotelegráficamente al Soviet de Petrogrado, y el manifiesto del Comité revolucionario fueron publicados el mismo día, 7 de marzo. Los reproducimos aquí:
«En nombre de la guarnición de Kronstadt, el Comité revolucionario de Kronstadt exige que las familias de los marinos, obreros y soldados rojos detenidas como rehenes por el Soviet de Petrogrado sean puestas en libertad en el plazo de veinticuatro horas».
«La guarnición de Kronstadt declara que los comunistas gozan de plena libertad en Kronstadt y que sus familias están absolutamente fuera de todo peligro. El ejemplo del Soviet de Petrogrado no será seguido aquí, porque consideramos esos métodos (la toma de rehenes) como los más ignominiosos y bárbaros, aunque sean provocados por la desesperación. La historia no conoce una infamia tal».
«Marino Petrichenko, presidente del Comité revolucionario provisional. - Kilgast, secretario.»
En el manifiesto a la población de Kronstadt se dice, entre, otras cosas:
«La opresión constante de las masas laboriosas por la dictadura comunista, produjo una indignación y un resentimiento completamente natural en la población. A consecuencia de este estado de cosas, algunas personas, emparentadas con los comunistas, fueron maltratadas y boicoteadas. Esto no debe suceder. Nosotros no buscamos la venganza, defendemos nuestros intereses obreros.»
Kronstadt vivía en el espíritu de su santa cruzada, tenía fe completa en la justicia de su causa y se consideraba el verdadero defensor de la revolución.
Penetrados de esta idea, los marinos no querían creer que el gobierno los atacaría con las armas en la mano. En estos hijos del sol y del mar, persistía semiconscientemente la idea de que la victoria no puede ganarse solamente con la violencia. La psicología eslava parece inducir que la justicia de su causa y la fuerza del espíritu revolucionario bastan para que esa causa triunfe. En todo caso, Kronstadt rehusó tomar la iniciativa.
El Comité revolucionario no quiso escuchar la opinión persuasiva de los peritos militares en favor de un ataque inmediato contra Oranienbaum, fortaleza de gran valor estratégico. Los soldados y los marinos de Kronstadt tenían por fin el establecimiento de los Soviets libres, y estaban dispuestos a defender sus derechos contra todo ataque, pero se negaban a convertirse en agresores.
En Petrogrado circulaban rumores persistentes de que el gobierno se preparaba a operar militarmente contra Kronstadt. Pero la población no creía en esos rumores; la cosa parecía de tal modo repugnante, que se la consideraba ridícula. Como se dijo anteriormente, el Comité de defensa (llamado oficialmente Consejo de Trabajo y de Defensa) declaró la capital en «estado extraordinario de sitio». Las reuniones, las más insignificantes aglomeraciones en las calles, fueron prohibidas. Los obreros de Petrogrado no sabían nada de lo que pasaba en Kronstadt; las únicas informaciones, procedentes de la prensa comunista, y los frecuentes boletines hablaban siempre del «general zarista Kozlovsky, que había organizado la rebelión contrarrevolucionaria en Kronstadt». La población esperaba con ansiedad la sesión convocada por el Soviet de Petrogrado y que debía decidir sobre la actitud frente a Kronstadt.
El Soviet de Petrogrado se reunió el 4 de marzo; no podían asistir a esa reunión más que los invitados, y estos, generalmente, eran los comunistas. El autor del presente trabajo -entonces en buenas relaciones con los bolcheviques y sobre todo con Zinoviev- estuvo presente en esa reunión. Como presidente del Soviet de Petrogrado, Zínoviev declaró abierta la sesión y pronunció un largo discurso sobre la situación de Kronstadt. Yo confieso que había ido a la reunión más bien dispuesto a favor del punto de vista de Zinoviev; estaba alerta contra el menor indicio de una tentativa contrarrevolucionaria en Kronstadt. Pero el discurso de Zinoviev bastó para convencerme de que las acusaciones comunistas contra los marinos eran una pura invención sin la menor sombra de veracidad. Oí hablar a Zinoviev en varias ocasiones. Tenía el don de convencer, una vez aceptadas sus premisas, pero en esa reunión todo su aspecto, su argumentación, su tono, sus modales, todo reflejaba la falsedad, la insinceridad de sus palabras. Me parecía patentizar la protesta de su propia conciencia. La única «pieza de convicción» presentada contra Kronstadt era la famosa resolución del 1º de marzo, cuyas peticiones eran justas y hasta moderadas. Sólo a base de ese documento y de la denuncia vehemente y casi histórica de Kalinin contra los marinos, se decidió el paso fatal. La resolución contra Kronstadt, preparada de antemano y presentada por conducto de Yevdokimo -la mano derecha de Zinoviev- fue aceptada por los delegados sobreexcitados a un alto grado de intolerancia y de ferocidad sanguinaria; la aceptación de esta moción tuvo efecto en pleno tumulto y en medio de las protestas de varios delegados de las fábricas de Petrogrado y del representante de los marinos. La resolución declaró a Kronstadt culpable de un motín contrarrevolucionario contra el poder sovietista, y exigía su rendición inmediata.
Eso era una declaración de guerra. Gran número de los comunistas mismos se negaban a creer que se llegara a poner en ejecución la resolución; era monstruoso atacar con fuerza armada «el orgullo y la gloria de la revolución rusa», como había bautizado Trotzky a los marinos de Kronstadt. En círculo íntimo de amigos, gran número de comunistas sensatos amenazaban con separarse del partido si se consumaba un acto tan sanguinario.
Trotzky debía dirigir el Soviet de Petrogrado; su ausencia era interpretada por algunos como señal de que la gravedad de la situación era exagerada. No obstante, llegó a Petrogrado durante la noche, y al día siguiente, 5 de marzo, publicó su ultimátum a Kronstadt:
«El gobierno de los obreros y campesinos ha decretado que Kronstadt y los navíos en rebelión deben someterse inmediatamente a la autoridad de la república sovietista. Ordeno, por consiguiente a todos los que levantaron su mano contra la patria socialista que rindan de inmediato las armas. Los recalcitrantes deberán ser desarmados y, remitidos a las autoridades sovietistas. Los comisarios y otros representantes del gobierno que se encuentren arrestados deben ser puestos en libertad inmediatamente. Sólo aquellos que se rindan incondicionalmente pueden contar con el perdón de la república sovietista.
«Publico simultáneamente las órdenes de preparar la represión de la revuelta y la sumisión de los amotinados por la fuerza armada. Toda la responsabilidad de los daños que la población pacífica tenga que sufrir, recaerá enteramente sobre la cabeza dé los insurrectos contrarrevolucionarios.
«Esta advertencia es definitiva».
«Trotzky, presidente del Consejo revolucionario de la República. - Kamenev, comandante en jefe.»
La situación empeoraba. Considerables fuerzas militares afluían a Petrogrado y a sus alrededores. El ultimátum de Trotzky fue seguido de una orden que contenía la amenaza histórica: “Os abatiré como perdices». Varios anarquistas, entonces en Petrogrado, intentaron un último esfuerzo para inducir a los bolcheviques a que desistieran de atacar a Kronstadt. Consideraban de su deber, ante la revolución, el intento de ese esfuerzo, aunque desesperado, para impedir la masacre inminente de la flor revolucionaria de Rusia, los marinos y los obreros de Kronstadt. Enviaron el 5 de marzo una protesta al Comité de Defensa, indicando las intenciones pacíficas y las justas peticiones de Kronstadt, recordando a los comunistas la historia revolucionaria heroica de los marinos y proponiendo un medio de resolver el conflicto, propio de camaradas y de revolucionarios. He aquí el documento:
«Al Consejo de Trabajo y de Defensa de Petrogrado», «Al presidente Zinoviev».
«Guardar silencio ahora es imposible, es hasta criminal. Los acontecimientos que acaban de producirse nos obligan, como anarquistas, a hablar francamente y a declarar nuestra actitud en la situación actual».
«El espíritu de descontento y de inquietud presente entre los obreros y marinos es el resultado de causas que exigen nuestra más seria atención. El frío y el hambre han engendrado el descontento, y la ausencia de la menor posibilidad de discusión y de crítica obliga a los marinos y a los obreros a declarar abiertamente sus agravios».
»Las bandas de guardias blancos quieren y podrán explotar ese intento en beneficio de sus propios intereses de clase. Ocultándose tras los nombres de los marinos reclaman la Asamblea Constituyente, el comercio libre y otras peticiones del mismo género.
«Nosotros, anarquistas, hemos expuesto desde hace mucho tiempo el fondo engañoso de esas exigencias y declaramos ante todos que lucharemos con las armas en la mano contra toda tentativa contrarrevolucionaria, en común con todos los amigos de la revolución social y al lado de los bolcheviques».
«Respecto al conflicto entre el gobierno sovietista y los obreros y los marinos, somos de opinión que debería ser liquidado, no por las armas, sino por medio de un acuerdo revolucionario fraternal y con espíritu de camaradería. Recurrir a la efusión de sangre de parte del gobierno sovietista, en la situación actual, ni intimidaría ni apaciguaría a los obreros; al contrario, serviría sólo para agravar la crisis y para reforzar los manejos de la Entente y de la contrarrevolución interior».
«Y lo que es aun más importante, el empleo de la fuerza por el gobierno de los obreros y los campesinos contra obreros y campesinos, tendrá un efecto reaccionario en el movimiento revolucionario internacional y resultará en todas partes un daño y un mal incalculable para la revolución social».
«¡Camaradas bolcheviques, reflexionad antes que sea demasiado tarde! No juguéis con fuego; estáis en la víspera de dar un paso decisivo».
«Os sometemos la proposición siguiente: elegir una comisión de cinco miembros, entre ellos algunos anarquistas. La comisión irá a Kronstadt para arreglar el conflicto por medios pacíficos. En la situación presente es ese el método más radical. Tendrá una importancia revolucionaria internacional».
«Alejandro Berkman, Emma Goldman, Perkus, Petrovsky. »
«Petrogrado, 5 de mayo de 1921.»
Zinoviev, que había sido informado de que debía ser sometido un documento sobre Kronstadt al Consejo de Defensa, envió a buscarlo a un representante personal. Si fue o no discutida la carta por este Consejo, no lo sé. Lo cierto es que no se decidió nada al respecto.
6. EL PRIMER TIRO
Kronstadt, heroico y generoso, soñaba con la liberación de Rusia por la tercera revolución, que estaba orgulloso de haber iniciado. Libertad y fraternidad universal eran su lema. Consideraba la tercera revolución como un desenvolvimiento gradual de la emancipación, cuyo primer paso era la acción libre de los Soviets independientes, sin el control de un partido político cualquiera y que cristalizase la voluntad y los intereses del pueblo. Estos marinos sinceros y cándidos proclamaban a los obreros del mundo su gran ideal, y apelaban al proletariado para que uniese sus fuerzas a las suyas en la lucha, con plena confianza de que su causa hallaría un apoyo entusiasta y de que, sobre todo y ante todo, los obreros de Petrogrado se apresurarían a ir en su ayuda.
En el intervalo, Trotzky reunía sus fuerzas. Las divisiones más fieles de todos los frentes, los regimientos de los kursanty, los destacamentos de la Checa y las unidades militares más exclusivamente compuestas de comunistas, se habían reunido en los fuertes de Sestroretsk, Lisy Nos, Krasnaia Gorka y en las posiciones vecinas fortificadas. Los mejores técnicos militares rusos fueron enviados al teatro de operaciones para trazar los planes del bloqueo y del ataque a Kronstadt, mientras el famoso Tujachevsky fue designado comandante en jefe durante el asedio de Kronstadt.
El 7 de marzo, a las 6'45 de la tarde, las baterías de Sestroretsk y de Lisy Nos descargaron sus primeros tiros sobre Kronstadt. Era el aniversario del día de los obreros. Kronstadt, asediado y atacado, no olvidó esa gran fiesta. Bajo el fuego de numerosas baterías, los bravos marinos enviaron un radio de congratulación a los obreros del mundo, acto característico del estado de espíritu de la ciudad rebelde. He aquí el mensaje:
«Hoy es una fiesta universal, el día del obrero. Nosotros los kronstadinos enviamos -en medio del estruendo de los cañones- nuestros saludos fraternales a los trabajadores del mundo. Os deseamos que realicéis pronto vuestra emancipación de toda forma violencia y de opresión. ¡Vivan los obreros libres revolucionarios! ¡Viva la revolución mundial!»
No menos característico fue el grito de angustia de Kronstadt -«Que el mundo sepa»-publicado después del primer disparo de cañón en el número 6 del Izvestia del 8 de marzo:
«Ha sonado el primer disparo. El mariscal Trotzky, manchado hasta las rodillas en la sangre de los obreros, fue el primero en disparar sobre el Kronstadt revolucionario que se levantó contra la autocracia de los comunistas para establecer el verdadero poder de los Soviets.
«Sin haber derramado una sola gota de sangre, nosotros nos hemos libertado, nosotros, soldados rojos, marinos y obreros de Kronstadt, del yugo de los comunistas y hemos conservado sus vidas. Con la amenaza de los cañones quieren subyugamos ahora, otra vez, a su tiranía».
«No queriendo ninguna efusión de sangre, hemos pedido que fueran enviados ante nosotros delegados independientes del proletariado de Petrogrado, para ver que Kronstadt combate por el poder de los Soviets. Pero los comunistas ocultaron nuestra petición a los obreros de Petrogrado, y abrieron el fuego -la respuesta ordinaria del sedicente gobierno de los obreros y campesinos a las demandas de las masas laboriosas».
«Que los obreros del mundo entero sepan que nosotros, los defensores del poder de los Soviets, velamos por las conquistas de la revolución social».
«Venceremos o pereceremos bajo las ruinas de Kronstadt, luchando por la justa causa de las masas trabajadoras».
«Los obreros del mundo serán nuestros jueces. La sangre de los inocentes caerá sobre la cabeza de los comunistas fanáticos embriagados por el poder».
«¡Viva el poder de los Soviets!»
7. LA CAÍDA DE KRONSTADT
El bombardeo de Kronstadt por la artillería, comenzado la tarde del 7 de marzo, fue seguido de una tentativa de tomar por asalto la fortaleza. El ataque se llevó desde el norte y desde el sur por la flor y nata de las tropas comunistas vestidas con lienzos blancos cuyo color se confundía con la nieve que cubría el golfo helado de Finlandia. Estas primeras tentativas terribles para tomar la fortaleza por asalto mediante un sacrificio inconsiderado de seres humanos, fueron profundamente deploradas por los marinos en condolencias conmovedoras hacia sus hermanos de armas engañados para que considerasen a Kronstadt como contrarrevolucionario. El 8 de mayo decía el Izvestia de Kronátadt:
«No queríamos verter sangre de nuestros hermanos, y rehusábamos hacer fuego a menos que se nos obligara a ello. Debíamos defender la justa causa del pueblo obrero y nos vimos forzados a disparar sobre nuestros propios hermanos enviados a la muerte segura por los comunistas, que han engordado a expensas del pueblo».
«Desgraciadamente para vosotros, se produjo un terrible torbellino de nieve y todo fue envuelto en las tinieblas de una noche negra. Los verdugos comunistas os empujaron a todo precio, sin embargo, sobre el hielo, amenazándoos desde la retaguardia con sus ametralladoras manejadas por destacamentos comunistas».
«Muchos de vosotros perecisteis esta noche en la vasta extensión helada del golfo de Finlandia. Y cuando llegó el alba y se apaciguó el huracán, sólo los restos míseros de vuestros destacamentos, agotados y hambrientos, casi incapaces de marchar, vinieron a nosotros con sus blancos sudarios».
S«e contaba un millar de vosotros hacia el alba, y en el curso del día no se os pudo contar ya. Habéis pagado a costa de vuestra sangre esta aventura, y después de vuestra derrota, Trotzky fue a Petrogrado para traer más víctimas a la masacre, ¡porque la sangre de nuestros obreros y de nuestros campesinos le cuesta poco!...
Kronstadt vivió en la fe profunda de que el proletariado de Petrogrado acudiría en su ayuda. Pero los obreros de la capital fueron aterrorizados y Kronstadt efectivamente bloqueada y aislada, de modo que en realidad no era posible socorro de ninguna parte.
La guarnición de Kronstadt estaba compuesta de menos de 14.000 hombres, de los cuales 10.000 eran marinos. Esta guarnición tenía que defender un frente extenso y gran número de fuertes y baterías diseminados en la extensión del golfo. Los ataques continuos de los bolcheviques, que recibían sin cesar refuerzos del gobierno central; la falta de aprovisionamiento de la ciudad asediada; las largas noches de frío, todo esto aminoraba la vitalidad de Kronstadt. Y, a pesar de todo, los marinos fueron de una perseverancia heroica, confiando hasta en el último momento en que su noble ejemplo de liberación sería seguido por todo el país y les llevaría, así, ayuda y refuerzos.
En su «Manifiesto a los camaradas obreros y campesinos», el Comité revolucionario provisional declaró (Izvestia, nº 9, marzo 11):
«Camaradas obreros: Kronstadt lucha por vosotros, por los hambrientos, por los transidos de frío, por los sin albergue. Kronstadt ha levantado la bandera de la revuelta, confiando que decenas de millones de obreros y campesinos responderán a su llamada. Es preciso que el alba que acaba de despuntar en Kronstadt se convierta en el sol brillante de toda Rusia. Es preciso que la explosión de Kronstadt reanime a Rusia entera, y en primer lugar a Petrogrado.»
Pero la ayuda no acudía, y cada día que pasaba dejaba a Kronstadt más agotado. Los bolcheviques continuaban reuniendo tropas frescas contra la fortaleza asediada y la debilitaban con ataques constantes. Los comunistas iban consiguiendo ventaja tras ventaja. Kronstadt no ha sido construida para sostener un asalto desde atrás. Los bolcheviques difundieron el rumor de que los marinos querían bombardear a Petrogrado, y esto es de una falsedad transparente. La famosa fortaleza ha sido construida con el único fin de servir de defensa a Petrogrado contra los enemigos del exterior que se acercasen por el mar. Además, en caso de que cayese en poder del enemigo exterior, las baterías de la costa y los fuertes de Krasnaya Gorka están combinados para una batalla contra Kronstadt. Previendo esta posibilidad, los constructores no reforzaron expresamente la parte trasera de Kronstadt.
Los bolcheviques continuaron sus ataques casi cada noche.
Toda la jornada del 10 de marzo la artillería de los comunistas bombardeó sin cesar desde las costas del sur y del norte. En la noche del 12 al 13 los comunistas atacaron por el sur, habiendo recurrido nuevamente a los blancos sudarios y sacrificando varios centenares de kursanty. Kronstadt se batía con encarnizamiento, a pesar de las numerosas noches en vela y de la falta de hombres y de víveres. Luchaba con un heroísmo extraordinario contra los asaltos simultáneos del norte, del este y del sur, en tanto que las baterías de Kronstadt no servían más que para defender la fortaleza por el lado occidental. Los marinos no tenían ni un rompehielos para imposibilitar la aproximación de las fuerzas comunistas.
El 16 de marzo los bolcheviques dirigieron un ataque concentrado por tres sectores a la vez: norte, sur y este. «El plan de ataque -describió más tarde Dibenko, excomisario bolchevique de la flota, y más tarde dictador de Kronstadt- fue elaborado en sus detalles más minuciosos según las directivas del comandante en jefe, Tujachevsky y del estado mayor del ejército del sur. Al llegar la noche se inició el ataque a los fuertes. Los blancos sudarios y el valor de los kursanty nos dieron la posibilidad de avanzar en columnas.»
La mañana del 17 habían sido tomados ya varios fuertes. Por la puerta de Petrogrado, el punto más débil de Kronstadt; los bolcheviques forzaron su entrada en la ciudad; entonces comenzó la masacre brutal. Los comunistas, cuyas vidas habían sido salvadas por los marinos, los traicionaban ahora, atacándolos por la espalda. El comisario de la flota del Báltico, Kuzmin, y el presidente del Soviet de Kronstadt, Vasiliev, libertados de la prisión por los comunistas, se lanzaron al combate fratricida. La lucha desesperada de los marinos y soldados de Kronstadt continuó hasta avanzada la noche contra fuerzas de una superioridad aplastante. La ciudad, que durante quince días no había hecho mal alguno a los comunistas, estaba inundada ahora por la sangre de hombres, mujeres y niños de Kronstadt.
Nombrado comisario de Kronstadt, Dibenko fue investido con plenos poderes para «limpiar la ciudad rebelde». Siguió una orgía de venganza, y la Checa contaba las numerosas víctimas de sus ejecuciones nocturnas en masa.
El 18 de marzo, el gobierno bolchevique y el partido comunista festejaban públicamente la Comuna de París de 1871, ahogada en, la sangre de los obreros franceses por Gallifet y Thiers. Celebraron al mismo tiempo la victoria de Kronstadt.
Durante las semanas que siguieron, las prisiones de Petrogrado estuvieron repletas de centenares de prisioneros de Kronstadt. Cada noche, pequeños grupos de estos prisioneros eran sacados por orden de la Checa y fusilados; entre ellos, Perepelkin, miembro del Comité revolucionario provisional de Kronstadt.
En las prisiones y campos de concentración de la región glacial de Arkangelsk y en los desiertos del lejano Turquestán, mueren lentamente hombres de Kronstadt que se levantaron contra la burocracia bolchevique y proclamaron, en marzo de 1921, la consigna de la revolución de noviembre de 1917: «¡Todo el poder a los Soviets!»
8. LECCIONES Y SIGNIFICACIÓN DE KRONSTADT
El movimiento de Kronstadt fue espontáneo, sin preparativos preliminares y pacífico. Si se transformó en un conflicto armado de fin trágico y sangriento, fue únicamente gracias al despotismo de la dictadura comunista.
Dándose bien cuenta del carácter general de los bolcheviques, Kronstadt, no obstante, creía en la posibilidad de una solución amistosa. Creía que el gobierno comunista entraría en razón; le prestaba un cierto espíritu de justicia y de libertad.
La experiencia de Kronstadt prueba una vez más que Gobierno o Estado -cualesquiera que sea su nombre y forma- es siempre el enemigo mortal de la libertad y de la independencia del pueblo.
El Estado no tiene ni alma ni principios. No tiene más que un objetivo: asegurarse el poder y conservarlo a todo precio. Esta es la lección política de Kronstadt.
Otra lección, una lección estratégica, nos ha sido dada por esta rebelión.
El éxito de una revuelta depende de su determinación, de su energía y de su fuerza agresiva. Los insurrectos tienen siempre la simpatía de las masas. Esta simpatía se acelera con la ola creciente de la insurrección. El apaciguamiento no debe permitirse jamás; no debe nunca debilitarse por una vuelta a la monotonía normal.
Por otro lado, toda revolución tiene en contra el aparato omnipotente del Estado. El gobierno puede concentrar fácilmente en sus manos las fuentes de aprovisionamiento y los medios de comunicación. No hay que permitir al gobierno que haga uso de sus poderes. La rebelión debe ser vigorosa, sus golpes deben ser dirigidos de improviso y resueltamente. No debe quedar localizada; ello significaría un estancamiento. Debe propagarse y desarrollarse. Una rebelión que queda localizada, que emplea la política de la espera o que se coloca a la defensiva, está inevitablemente condenada a la derrota.
Sobre todo, en esto Kronstadt repitió los errores estratégicos fatales de los comunistas de París. Estos últimos no quisieron seguir la opinión de los que proponían un ataque inmediato a Versalles, cuando el gobierno de Thiers estaba desorganizado. No extendieron la revolución a todo el país. Ni los obreros de París, en 1871, ni los marineros de Kronstadt, tenían por objeto la abolición del gobierno. Los comunalistas no querían, en suma, más que ciertas libertades republicanas, y cuando el gobierno intentó desarmarlos expulsaron a los ministros de Thiers de París, establecieron sus libertades se prepararon a defenderlas y nada más. Kronstadt exigió sólo elecciones libres a los Soviets. Habiendo arrestado a varios comunistas, los marineros se dispusieron a defenderse contra el ataque. Kronstadt rehusó seguir la opinión de los peritos militares d apoderarse inmediatamente de Oranienbaum. Este fuerte era de la mayor importancia militar y tenía además 50.000 puds de harina perteneciente a Kronstadt. La toma de Oranienbaum era fácil, dado que los bolcheviques, sorprendidos, no tenían tiempo de enviar refuerzos. Pero los marinos rehusaron tomar la ofensiva; así se perdió el momento psicológico. Algunos días después, cuando las declaraciones y los actos del gobierno bolchevique debieron convencer a Kronstadt de que era arrastrada a una lucha a vida o muerte, era demasiado tarde para corregir el error. Lo mismo pasó en 1871. Cuando la lógica de la lucha a que fueron llevados demostró a los comunalistas la necesidad de abolir el régimen de Thiers, no sólo en París sino en toda la extensión del país, era ya demasiado tarde. En París, como en Kronstadt, la tendencia hacia la táctica pasiva y defensiva fue fatal.
Kronstadt cayó. El movimiento de Kronstadt por los Soviets libres fue ahogado en sangre, en el mismo momento que el gobierno bolchevique hacía concesiones a los capitalistas europeos, firmaba la paz de Riga, gracias a la cual una población de doce millones fue arrojada a merced de Polonia y ayudaba al imperialismo turco a estrangular las repúblicas del Cáucaso.
Pero el «triunfo» de los bolcheviques en Kronstadt llevaba en sus entrañas la derrota del bolcheviquismo. Expuso el carácter verdadero de la dictadura comunista. Los comunistas mostraron que estaban dispuestos a sacrificar el comunismo, a sellar cualquier compromiso con el capitalismo internacional; y por tanto rehusaron las justas peticiones de su propio pueblo, peticiones que repetían las consignas de 1917, lanzadas por los bolcheviques mismos: Soviets elegidos por el voto directo y secreto, según la constitución de la R. S. F. S. R.; y la libertad de palabra y de prensa para los partidos revolucionarios.
El segundo congreso panruso del partido comunista se reunía en Moscú en el momento de la rebelión de Kronstadt. En ese congreso, toda la política económica bolchevique cambió de color debido a los acontecimientos de Kronstadt y a la actitud amenazante de las masas trabajadoras de las distintas partes de Rusia y de Siberia. Los bolcheviques han preferido liquidar su política fundamental, abolir la requisa obligatoria, introducir la libertad de comercio, hacer concesiones a los capitalistas y deshacerse del comunismo -del comunismo por el cual fue proclamada la revolución de noviembre, por el cual se derramaron mares de sangre y por el cual fue llevada Rusia a la ruina y a la desesperación- antes que permitir la elección de los Soviets libres.
¿Hay alguno, en la hora actual, que pueda dudar de las intenciones reales de los bolcheviques? ¿Han perseguido el ideal comunista o el ideal estatista?
Kronstadt es de una gran importancia histórica. Tocó la campana fúnebre del bolcheviquismo con su dictadura de partido, su centralización insensata, su terrorismo chequista y sus castas burocráticas. Desencantó al mismo tiempo a los espíritus inteligentes y honrados de Europa y de América, y los obligó a examinar las teorías y los hechos bolcheviques. Deshizo el mito bolchevique del Estado comunista «como gobierno de los obreros y campesinos». Demostró que la dictadura del partido comunista y la revolución rusa eran dos fenómenos opuestos, contradictorios, que se excluían recíprocamente. Demostró que el régimen bolchevique es una tiranía y una reacción implacables, y que el Estado comunista es la contrarrevolución más poderosa y peligrosa.
Kronstadt cayó. Pero cayó victorioso en su idealismo y su fuerza moral, en su generosidad y su humanidad superiores. Kronstadt estaba orgulloso. Estaba orgulloso con razón de no haber derramado la sangre de sus enemigos, los comunistas que se encontraban en su seno. Los marinos ineducados e incultos, toscos en sus modales y en su lenguaje, eran demasiado nobles para seguir el ejemplo bolchevique de la venganza: no fusilaron ni a los odiosos comisarios. Kronstadt encarna el espíritu generoso y clemente del alma eslava y del movimiento emancipador secular de Rusia.
Kronstadt fue la primera tentativa popular y enteramente independiente para libertarse del yugo del socialismo de Estado, una tentativa hecha directamente por el pueblo, por los obreros, soldados y marinos mismos. Era el primer paso hacia la tercera revolución, que es inevitable y que, así lo esperamos, llevará a la desdichada Rusia la libertad permanente y la paz.
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[Propaganda de la Alianza Anarquista Revolucionaria]
Una vez más el látigo brutal, violento e irracional del capitalismo salvaje se azota en las espaldas de las familias trabajadoras; los excesos y las contradicciones inherentes de un sistema de producción voraz y estúpido, se ciñe sobre los cuerpos de la clase trabajadora; los apologetas y los falsos críticos del sistema, los que creen poder subvertir el carácter burgués del Estado o simplemente los que pretenden que a la bestia se le puede mantener bajo control, los que ciega o cínicamente pretenden que el capitalismo puede tener una cara más humana, que pasan de largo la contradicción elemental capital-trabajo que nos reduce a una existencia degradada y miserable, revélense ahora como nuestros enemigos a muerte.
A nosotros, los anarquistas que pensamiento y acción somos negación de la autoridad, de la explotación, de la deshumanización, no nos toman por sorpresa los vaivenes del capitalismo, su irracionalidad, las crisis periódicas en sus ciclos de acumulación y reproducción, ni tampoco los excesos con que se conduce la burguesía que una vez más se pretende cargar a la cuenta del proletariado. De igual manera los anarquistas hemos advertido siempre en nuestra certera critica del Estado, su función esencial de legitimador y reproductor de las relaciones sociales basadas en la dominación y la explotación del trabajo, de la sociedad dividida en clases, sin poder negar nunca su carácter burgués; atendiendo los ritmos de acumulación y reproducción del capital, el Estado puede desempeñar un papel más centralizado o más reducido en la economía, lo que tiene implicaciones directas para las familias trabajadoras ya sea garantizándoles una serie prebendas básicas para su reproducción material (salud, educación, vivienda), o bien dejándoles en la mas ignominiosa desprotección; la historia nos muestra perfectamente la función del Estado adecuándose como reestructurador de los ciclos del capital.
Al nivel de la lucha de clases, la defensa de los derechos laborales ante la ofensiva del capitalismo salvaje se presenta como una lucha de carácter inmediatista que debe aleccionar a la clase trabajadora sobre cuál es su autentico interés de clase: la destrucción total del sistema capitalista. No podemos seguir supeditados a los ciclos del sistema cuya base es la explotación de nuestro trabajo, con derechos sociales o sin ellos, la sociedad sigue dividida en clases y las relaciones de dominación siguen reproduciéndose, es tarea histórica de los trabajadores demoler por completo el capitalismo. En la lucha revolucionaria el proletariado no tiene nada que perder más que sus cadenas.
Este preámbulo nos sirve de marco referencial para desarrollar una crítica a los tiempos tan adversos que enfrenta como en todas partes del mundo, la clase trabajadora en México; la lucha de clases plantea ahora más que nunca un despliegue total de los recursos organizacionales y ofensivos del proletariado a consecuencia de que se profundicen más que nunca las condiciones miserables en que existimos.
Como sabemos, en las últimas décadas el Estado mexicano así como el conjunto de países en América Latina, adoptaron una serie de medidas económicas, políticas y sociales que se enmarcan en el denominado neoliberalismo, política económica concebida desde los países con un capitalismo desarrollado y los organismos financieros internacionales(FMI, Banco Mundial) quienes en conjunto con los grandes capitales condicionaron a los Estados con un capitalismo dependiente a adoptar dicha política en un contexto generalizado de crisis del capital. Las políticas de ajuste se presentan como instrumentos que únicamente gestionan y lidian con la crisis pero no la resuelven, pues no sugieren un ajuste estructural (aun dentro de la misma lógica capitalista), que permitan un nuevo auge de la economía sino que se limitan a poner en marcha mecanismos para que los grandes capitales encuentren destinos rentables en ramas de la producción o de los servicios que antes no contemplaban pues eran áreas administradas por el Estado, como pueden ser el sector de la salud, la educación, la vivienda, la gestión de los recursos naturales, etc. Esta gestión de la crisis acentúa los conflictos existentes, agudiza las contradicciones de clase y desarrolla otras más a su paso, un claro ejemplo de esto es el desempleo que en las últimas décadas ha alcanzado una tasa sin precedentes además de registrarse un auge de las actividades informales y el autoempleo, como un signo más de la precarización de las condiciones laborales. Es en este contexto neoliberal donde debemos ubicar la Iniciativa de Reforma Laboral que presenta Calderón y que está a punto de entrar en vigor.
El 1 de septiembre del 2012 como un Proyecto de Reforma a la Legislación Laboral, Felipe Calderón, dio el tiro de gracia a los trabajadores, privándolos de los derechos laborales más elementales y que históricamente habían consolidado en la lucha de clases. La pretendida Reforma Laboral que se promueve desde los organismos patronales nacionales y extranjeros está enmarcada en un discurso de vanguardia, de modernidad, “acorde a los tiempos actuales”, donde se requiere a toda costa “generar empleos”, esta reforma la contraponen directamente al supuesto carácter obsoleto de la actual legislación laboral que desde esta lógica es vista como el freno del desarrollo y la no generación de empleos; el desempleo, como otros mas es un signo evidente de la crisis que atraviesa el sistema en la actual coyuntura, crisis de la cual se pretende paguen los trabajadores los costos inmediatos, en prejuicio de sus condiciones de vida. La retorica oficial presenta una reforma a la legislación que incorporara al mercado laboral a los jóvenes y mujeres que actualmente no tienen acceso al mismo, entendamos dicha incorporación como una plena entrada a la dinámica de sobreexplotación en condiciones precarizadas y de completa desprotección que los sume en una condición de vulnerabilidad ante los agravios de la clase propietaria; el conjunto de partidos de la burguesía, PRI, PAN y PRD, así como los sindicatos charros y los medios masivos de desinformación, fungen como el soporte político e ideológico que viene detrás de la iniciativa. Una revisión a los puntos principales de la reforma nos proporciona una panorámica general del desmantelamiento de la actual legislación laboral, el ajuste de los grilletes y de las cadenas apuntan a la degradación total de los hombres y mujeres trabajadoras. Algunos puntos que anuncia la reforma son:
Bajo el discurso de incorporar urgentemente el mayor número de personas al mercado laboral, se pretende legalizar nuevas formas de contratación. Estas nuevas modalidades atentan directamente contra el pilar de la protección de los trabajadores: el contrato colectivo que mantiene la estabilidad laboral; de normalizarse esas formas de contratación, el patrón tiene un margen completo de acción para echar a la calle a los trabajadores en el momento que lo decida, sin ninguna responsabilidad para con ellos, La contratación por temporada o por horas de trabajo deviene una situación de vulnerabilidad para miles de familias que dependen directamente de los trabajos de temporada; la incertidumbre, la precariedad y el hambre, se harán ley.
a) Aviso de Recesión de Contrato: Por medio de una simple carta el patrón informa del cese de la relación laboral al trabajador, imposibilitando que este pueda impugnar la decisión apelando a un juicio justo, o la mediación de la Junta de Conciliación y Arbitraje.
b) Limite de salarios vencidos. En un conflicto laboral como puede ser una huelga o un juicio laboral por despido injustificado el patrón está obligado a resarcir completamente los salarios caídos el tiempo que dure el conflicto, con la reforma que se pretende solo estará obligado como máximo a reparar salarios hasta por un año máximo.
c) Se imposibilita la presentación de más de una causal de apelación al derecho de huelga. Del conjunto de abusos presentados por los trabajadores como motivos para impulsar la huelga y que tienen que ser discutidos por la Junta de Conciliación para declarar su valides, ahora se pretende que solo se presente un solo recurso, posibilitando la declaración de nulidad del conflicto huelguístico. De esta forma se concede a la patronal la facultad de decidir los tiempos, modos y formas en que se declara existencia de huelga.
d) En este mismo sentido se pretende la eliminación de las Juntas Federales y Locales de conciliación, al tiempo que se faculta a funcionarios de otra especie como pueden ser diputados a desempeñar el papel de juez e intermediarios, de esta forma la valides y legitimidad de una huelga puede quedar en manos de un directo representante del empresariado. La reforma sugiere un conjunto de modificaciones a las funciones y el papel de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, si bien el papel de estas instancias es irregular y mañosa, se busca despojar al trabajador de un probable respaldo y garantía de certeza en el desarrollo del conflicto con la empresa.
a) Para evitar la creación y la apertura de plazas laborales en el interior de una empresa, un solo trabajador estará forzado a realizar por sí mismo un conjunto de actividades incluso para las que no fue contratado. Por ejemplo un obrero operador de maquinaria pesada establecido en su contrato también tendría que desarrollar labores de limpieza, transporte, etc. Sujeto a condiciones de infra explotación, tendrá que pelear por una plaza laboral precarizada.
b) Se vinculan los salarios a la calificación y la competencia adquirida a través del desempeño de múltiples actividades por un solo trabajador. No existe un salario remunerador establecido en un contrato de antemano, sino que se hace acreedor al obsceno salario a través de prácticas de degradación humana y ejercicio del canibalismo y la codicia, denominada competitividad y eficacia.
1. 5. Eliminar el reparto de utilidades. La actual legislación laboral hace participes a los trabajadores de un porcentaje de las utilidades generadas por la empresa en un año, un ejemplo aunque impreciso de esto es el pago de aguinaldos, con la nueva reforma se pretende eliminar esta clausula que proporciona al trabajador una microscópica ración de lo que con la explotación de su trabajo otorga a la empresa.
1. 6. Se privilegia la productividad de los trabajadores como el criterio para acceder a la estabilidad de plaza laboral. La antigüedad, no será más el criterio que se tenga para el acceso a una plaza definitiva; se fomenta la ruptura total de lazos de solidaridad, fraternidad y cooperación entre los trabajadores, exacerbándose el mas ruin de los individualismos y la competencia entre individuos degradados por un miserable estimulo.
La Reforma Laboral se nos presenta como una seria de agravios directos al trabajo y es preciso señalar que si bien varias de estas disposiciones se vienen ejecutando desde hace algunos años con la complacencia de la clase política, en áreas de la producción y de los servicios, como restaurantes, hoteles, supermercados, gasolineras, los denominados call-center, los equipos de seguridad privada, etc., es condición inmediata de los sectores más reaccionarios de la burguesía, que tales disposiciones se extiendan y profundicen a todas las áreas de la producción, ahora consolidadas en el marco de la legalidad del Estado. Las campañas de desinformación en los medios masivos, los pactos con sindicatos, funcionarios, el conjunto de partidos de la burguesía (PRI, PAN, PRD), son procedimientos que se han realizado con puntualidad; en esta lucha de clases, la burguesía no escatimara en el uso de todos los medios a su alcance para la aprobación de la lesiva reforma, este movimiento de piezas es vital para poder seguir exprimiendo a la clase trabajadora en este contexto de crisis generalizada del capital, por lo tanto desde el anarquismo revolucionario reconociéndonos entes endógenos del proletariado hacemos un llamado a la organización y la movilización de todos los sectores de trabajadores a no delegar a las dirigencias charras de los sindicatos el futuro de nuestras familias, corren tiempos difíciles para la clase trabajadora, sin embargo de aprobarse dichas reformas los niveles de hambre, violencia y miseria generalizada alcanzarían niveles nunca vistos.
¡Contra la Reforma Laboral de la Burguesía!
¡Por la emancipación total del proletariado!
[…] el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque. Por esto, el marxismo no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha […] no se limita, en ningún caso, a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparición inevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social.” V.I. Lenin (La guerra de guerrillas)
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El 1° de diciembre frente a San Lázaro, desde antes de que terminará de amanecer, fuimos testigos de una muestra de descontento expresada mayoritariamente por el sector estudiantil y juvenil del movimiento social, una respuesta legítima al terrorismo de Estado que ha venido prevaleciendo la última década en nuestro país. Lo que vimos fue una expresión de descontento y de hartazgo popular que se manifestó de formas poco vistas anteriormente, al menos en la capital del país.
Pudimos observar una muestra de lo que algunos sectores del movimiento social están dispuestos a hacer ante la afrenta que representa el regreso del PRI a la presidencia, encarnado en el maniquí Enrique Peña Nieto. Observamos la puesta en práctica de diferentes formas de la manifestación pacífica, que no pacifista, aunque también fuimos testigos de la respuesta violenta del Estado, de la criminalización de la protesta social y de la brutalidad policiaca, además de la infiltración policiaca en la manifestación, maximizada por algunos (intelectuales y periodistas de pluma amarilla) y soslayada por muchos otros (activistas acríticos y triunfalistas).
Debemos tener muy en cuenta que una manifestación que se autodefiende ante la ofensiva violenta del Estado, ante el cerco violento, que responde a la violencia del Estado, no es violenta per se. La autodefensa popular es digna de practicarse y de reivindicarse. Tengamos muy en cuenta esto último.
Confrontación en dos tiempos: San Lázaro y Bellas Artes
Los combates que se suscitaron en San Lázaro (contra la policía federal, militares, entre ellos) y que comenzaron desde antes de las 7am a las afueras del Congreso de la Unión, protegido cual fortaleza medieval para proteger la unción del príncipe copetudo (o como “corral para el pinche burro”, dijeran por ahí), tenían como objetivo derribar las vallas y dar una muestra más de repudio a la imposición de Enrique Peña Nieto, el presidente de la oligarquía mexicana, el presidente de la profundización del saqueo y el despojo neoliberal.
En este primer tiempo de la confrontación y sobre todo después de haber estrellado el camión de basura contra la valla metálica, momento después del cual la Policía Federal comenzó a disparar balas de goma y granadas de gas directamente contra los manifestantes, hubo bastantes heridos, varios de ellos de gravedad (entre ellos Uriel Sandoval y Francisco Kuykendall) y muy pocos detenidos.
El combate fue intenso e ininterrumpido, se veía pasar a decenas de jóvenes dispuestos a acercarse a la valla y luchar por derribarla con lo que tenían a su alcance, otros manifestantes ayudando en labores de enfermería, repartiendo cubre-bocas, coca-cola, vinagre, trapos, etc. La solidaridad que pudimos observar en las primeras líneas de combate fue maravillosa, por fin, después de muchos meses de espera, las calles gritaban: “¡Estamos hartos!” “Hemos decidido decir: ¡BASTA!”, “No nos vamos a dejar” y en las paredes se leía: “Esto sólo es el primer día”. Pero esta vez no sólo con las recurrentes marchas, sino a través de nuevas formas de lucha, trazando nuevos caminos.
Después de esto, los contingentes comenzaron a desplazarse con rumbo al Zócalo, donde estaba programado el mitin con el que culminaría la jornada de lucha. Desde su partida de San Lázaro los contingentes iban siendo acosados en la retaguardia por la policía federal y entrando a Eje Central la policía del DF intento encapsularlos, el objetivo: impedir la llegada de la manifestación al Zócalo. Para este momento ese mismo cuerpo policiaco ya había montado todo un operativo alrededor de las calles del primer cuadro de la ciudad que después resultaría en una cacería desesperada de manifestantes para cubrir la cuota de detenidos que los mandos policiacos exigieron.
Ya en Bellas Artes, incluso desde el Eje Central, ya cerrada la pinza policiaca para evitar la entrada de manifestantes al Zócalo, se repitió la confrontación, ahora contra los granaderos del DF, ahora sin vallas de por medio, aunque sin la misma intensidad que en San Lázaro. Es en este momento en que se suma mucha más gente a la confrontación, ya que algunos contingentes que estaban en San Lázaro se habían retirado o habían desviado la ruta, mucha gente desconocida, sin asumirse como 132, ni ninguna otra sigla, el pueblo llano, los vendedores ambulantes, transeúntes agraviados por la policía con anterioridad, etc.
Mientras muchos manifestantes combatían contra la policía, otros destruían lo que encontraban a su paso, ya sea por el simple hecho de hacerlo o para reforzar las barricadas y/o conseguir proyectiles para arrojar. La destrucción y el saqueo de los locales comerciales de la Av. Juárez es la expresión de la ira y el coraje mal encausados de muchos manifestantes. Ni vandalismo, ni pandillaje criminal, ni “destrucción lúdica” como se ha querido hacer pasar por los medios de comunicación y, lamentablemente, por algunos intelectuales progresistas y compañeros de lucha. El hartazgo ante el sistema tiene diferentes formas de expresarse, lo que vimos en Av. Juárez y, después sobre Av. Reforma, es una de ellas, no la más “políticamente correcta”, no la más deseable, ni la más reivindicable, pero al fin es eso: una expresión de hartazgo, de rabia, de ira. Una expresión primitiva, inconsciente quizás, del odio de clase. Del odio contra el orden establecido que oprime y asfixia al pueblo.
¿Qué es lo que expresa el 1dMx?
Ante la consumada imposición de Peña Nieto, ante la consumación de la burla de la voluntad popular hemos sido testigos de diferentes formas de expresar el descontento y el hartazgo, así como las ganas de transformar el estado de cosas imperante. Una de ellas, por poner un ejemplo, ha sido apostar por la construcción de otro partido político (el MORENA) que siga compitiendo dentro los marcos del electoralismo burgués sin proponerse una transformación a fondo de la sociedad, supeditada a los calendarios electorales, etc. pero es la forma de una parte de la población de expresar su hartazgo, nos guste o no. Así mismo, los combates callejeros contra la policía y los ataques contra los locales comerciales (los saqueos y vidrios rotos que tanto indignan a los medios de comunicación, a la oligarquía y, lamentablemente, a algunos compañeros) el 1° de diciembre son la expresión de ese mismo descontento pero de otra forma, nos guste o no. Es por eso que no debemos señalar, ni regañar, ni condenar a quienes ese día, optaron por esa vía para expresar su hartazgo ante las condiciones miserables en las que vivimos.
Insistimos, fuimos testigos de un torrente de ira y coraje popular acumulado durante años, de la determinación de muchas personas para escalar en las formas de lucha y de confrontación con el poder pero también fuimos testigos de desorganización y de mucha espontaneidad a la hora del combate. También, pudimos observar, la desorganización y la postración de muchas organizaciones y movimientos sociales ante la escalada represiva del Estado que nadie previó. Pudimos ver al pueblo en las calles, movilizado, combatiendo, pero también vimos que hace falta mucho pueblo incorporándose a las manifestaciones.
Es claro, deshagámonos de todo triunfalismo, las acciones del 1° de diciembre no representan el estado general del movimiento que lucha contra Peña Nieto y su proyecto profundizador neoliberal respaldado por la oligarquía. Tan no lo representa que no se hicieron esperar las condenas y señalamientos en contra de los combates de San Lázaro y Bellas Artes, ya no sólo desde los medios de comunicación al servicio de la burguesía, sino desde el interior del movimiento, en el #YoSoy132 y el movimiento social en general.
Lo ocurrido el 1° de diciembre también nos demuestra que hace falta incorporar a muchos más sectores a las movilizaciones y, por qué no, a la acción directa contra las fuerzas del Estado. Es precisamente por esto último que, además de la necesidad de organizarnos mejor para enfrentar a la policía y sus secuelas, hace falta una labor de educación y propaganda permanente entre el pueblo, para deshacer las versiones oficiales, si, y para incorporar a más personas a la lucha.
Quienes si queremos dar una verdadera lucha por derrotar al capitalismo y caminar hacia una sociedad más justa y libre, quienes somos revolucionarios y no sólo reformistas, quienes no sólo buscamos un capitalismo más humano, una democracia “auténtica” de dudosa autenticidad, quienes reivindicamos la lucha por el socialismo y reivindicamos la violencia de masas no podemos, ni debemos conformarnos con lanzar piedras, bombas molotov, apalear granaderos y derribar algunas vallas cada 6 años, ni considerar los enfrentamientos callejeros del 1° de diciembre como un “triunfo” y un “enorme salto cualitativo en la lucha de clases”. Eso, compañeros, también es un error y muy grave.
De nada sirve vanagloriarnos por un día de combates callejeros, de nada sirve hacer apología de la acción directa y creer que ya es el único camino que nos queda, la única táctica que debemos utilizar. Si queremos seguir impulsando acciones de ese tipo no podemos simplemente esperar el gran día, como muchos que esperaron el 1° de diciembre y desde entonces siguen celebrando su “victoria” sin mayor actividad. Nuestra obligación es crear ese gran día y este sólo se crea a través del trabajo constante, persistente y sistemático al lado del pueblo, con educación, agitación, propaganda y labor organizativa, trabajando por elevar constantemente el nivel de conciencia de las masas y su capacidad de organización y movilización.
Hubo infiltrados, claro, es imposible pensar una manifestación (incluso en marchas, mítines y brigadeos) sin la infiltración del Estado pero evidentemente, la infiltración en las movilizaciones del 1° de diciembre no alcanzó al grado masivo que intentan describir Adolfo Gilly y algunos otros columnistas de La Jornada. Los infiltrados no dirigieron la acción, no dieron rumbo a la manifestación, pero claro, seguramente ahí estuvieron, desde San Lázaro era visible y previsible que los había, de un lado y otro de las vallas. Pero de eso a adjudicar toda la acción de los “cientos de provocadores encapuchados de pantalón caqui y guante negro en la mano” hay una enorme distancia.
En todo momento, la represión y la violencia provienen del Estado, eso no hay siquiera que dudarlo. La represión no es culpa de los manifestantes, la represión forma parte de una política y esa política represiva se expresa a través de diferentes formas o, si queremos decirlo así, mensajes. El mensaje que quiso mandar el GDF de Ebrard y Mancera, respaldados por su partido, el PRD, y además el PRI y el PAN, con las 106 detenciones arbitrarias en las calles del centro de la ciudad y, posteriormente, al encarcelar y procesar a 70 personas fue: “En ésta, la ciudad más democrática del país, también se reprime y tampoco nos importan los daños colaterales”. El mensaje gubernamental, desde el nuevo ejecutivo federal hasta el ejecutivo local a los manifestantes, transeúntes y habitantes de la ciudad, fue claro: No salgas de tu casa a manifestarte, no importa la forma en que pienses hacerlo; no intentes ni siquiera hacer un performance; si ves que la policía golpea a otro manifestante ni se te ocurra reclamar; el derecho al libre tránsito se clausura cuando nosotros queramos; el día que haya alguna marcha, no salgas de tu casa. En resumen, un mensaje terrorista de Estado.
¿Qué le queda a los jóvenes del #YoSoy132?
El 1° de diciembre no sólo se manifestó el #YoSoy132, y esto hay que remarcarlo cuantas veces sea necesario, el 1° de diciembre no “le pertenece” solamente al #YoSoy132. La ira contra EPN y sus antecesores príistas y panistas (así como sus comparsas perredistas cómplices y criminales) que se expresó y, además, se desbordó ese día, no es exclusiva de nadie, de ninguna organización, ni de ningún movimiento en específico. El 1° de diciembre, como el 2 de octubre (guardadas las proporciones) le pertenecerá siempre al pueblo, forma ya parte de su historia.
A pesar de los deslindes y los señalamientos por parte del ala moderada (que en la UNAM, por ejemplo, están representados por el CEM-MAES, GDR, PRT, En Lucha-CGH y otros grupúsculos, a los que ya hemos hecho referencia en otros artículos [1]) del movimiento #YoSoy132 y una parte del movimiento social acerca de la “violencia desmedida y desorganizada” de los manifestantes en San Lázaro y los enfrentamientos frente a Bellas Artes y la Alameda, el movimiento ha podido salir adelante y mantener las filas cerradas en la lucha por los presos políticos del 1° de diciembre, de los cuales, los últimos 14 aún están bajo proceso. Dando traspiés y con algunos desacuerdos sobre la táctica a seguir, el movimiento ha conseguido, parcialmente, la libertad de todos los detenidos del 1° de diciembre y la reforma al artículo 362 del Código Penal del DF.
Los deslindes y señalamientos de los que hablamos han sido bendecidos por la “intelectualidad progresista”, como el señor Adolfo Gilly, un viejo troskista arrepentido y renegado de la lucha armada, más interesado en encontrar la forma de cubrir las espaldas del perredismo capitalino, a través de su teoría de la infiltración masiva, que en dilucidar lo realmente sucedido, entre otros. Este tipo de discursos inculpatorios y cuasi-policiacos han encontrado eco entre una parte de la izquierda y del movimiento #YoSoy132.
Aunque, por ejemplo, Uriel Sándoval, el estudiante de la UACM que sufrió la pérdida de un ojo debido al impacto de una bala de goma (empleada contra los manifestantes violando flagrantemente los protocolos internacionales que regulan el uso de esas armas), ya ha manifestado en innumerables entrevistas que no se arrepiente de haber estado ahí, en San Lázaro, ése día, manifestándose, y responsabiliza únicamente al Estado de lo que le sucedió, además de todas las demás injusticias y atrocidades cometidas esa jornada. Aún así los moderados, en general, insisten en culpar a los manifestantes de diversas formas o por lo menos adjudicarles costos y responsabilidades, cualesquiera que estos sean, como si los manifestantes fueran responsables de la represión, los responsables de las detenciones arbitrarias y de los heridos.
Los moderados intentan criminalizar, consciente e inconscientemente, premeditada o ingenuamente a los manifestantes que optaron por la acción directa y el ejercicio de la autodefensa popular, eximiendo, en los hechos, al Estado de su responsabilidad al desatar la violencia, violencia criminal y terrorista. Esos mismos moderados se victimizan para justificar su cobardía, su tibieza y, sobre todo, su falta de claridad para analizar lo que pasó, ante su falta de trabajo con el pueblo es obvio que una manifestación de autodefensa del pueblo les parezca lo más grotesco que hay en el mundo (Frases no tan célebres como: “Nos pusieron como cuerpos, como escudos humanos” proferida por la representante vitalicia del MAES, son prueba de ello).
Indudablemente, ya con el espaldarazo de la “intelectualidad progresista” al GDF, éste continuará la cacería de brujas. El Estado, ni tardo, ni perezoso, ni desorganizado, aprovechará a los moderados desesperados y temerosos y también a los “ultras” deseosos de protagonismo, a los policías e infiltrados voluntarios e involuntarios, para afinar su estrategia represiva y, cuando lo crea conveniente, continuar con las detenciones arbitrarias, ya que haya completado la legitimación de la búsqueda y el castigo de los “verdaderos culpables” de los disturbios y los vidrios rotos que tanto les duelen. Aprovechando la división artificial, creada por el Estado y profundizada por algunos sectores dentro del movimiento entre manifestantes “pacíficos” y manifestantes “violentos”, entre “los que se manifiestan bien” y “los que se manifiestan mal”2 nada sería mejor para el Estado que dividir y fraccionar al movimiento, sirviéndose indirectamente del ala más tibia y temerosa, para aislar al sector más débil aniquilándolo o cuando menos neutralizándolo.
Lo que queda entonces es, interpretar los hechos objetivamente, con un análisis riguroso de los acontecimientos, de los actores políticos, de las consignas expresadas, de la efectividad o no de tal o cual táctica, sin vanagloriarse, sin autoinculparse y sin inculpar a otros. Si lo que nos disgusta es la desorganización imperante ¡Organicémonos! Ahí está la labor. Para poder avanzar hacia adelante en esta nueva fase de la lucha que se abre ante nuestros ojos y se avizora más difícil aún, nos queda como tarea clarificar nuestros objetivos, nuestros alcances, nuestra táctica y nuestra estrategia, reforzar la organización, la propaganda, la educación, las ligas efectivas con el pueblo y sus luchas, la movilización y la voluntad para resistir y, claro, para combatir contra lo que se viene.
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Notas:
1.- El movimiento #YoSoy132 y el activismo en la UNAM
2.- De los manuales de la CIA a la moderación de la socialdemocracia en el #YoSoy132
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Christian Ferrer, nacido en Santiago de Chile en 1960, es un sociólogo, ensayista y anarquista, especializado en sus escritos en cuestiones como las redes de poder y las sociedades de control. Es profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en la que imparte Filosofía del lenguaje y Filosofía de la técnica. Entre otras obras, ha publicado El lenguaje libertario, recopilación de textos sobre el pensamiento anarquista contemporáneo, y una compilación de ensayos del poeta y ensayista Néstor Perlongher con el título de Prosa Plebeya. Mal de ojo. Crítica de la violencia técnica es un ensayo sobre la violencia técnica producida cotidianamente sobre las personas y sobre el paisaje urbano; con el análisis presente en esa obra, Ferrer pretende, no tanto criticar como mostrar, comprender que el proceso técnico es un movimiento emocional; tal y como el mismo autor lo expresa, un auténtico espíritu libre debe, antes que cualquier otra cosa, eludir el chantaje de tener que pronunciarse a favor o en contra de todo ese proceso con una actitud decididamente optimista o pesimista.
En sus ensayos sobre anarquismo, Ferrer recuerda que los anarquistas fueron desde el principio de la modernidad la "oveja negra" en cuanto a propuestas políticas, en una época en la que se imponía la idea de la república democrática. No es extraña la hostilidad que generó el anarquismo en las otras corrientes políticas, incluidas aquellas que se decían progresistas, y las numerosas derrotas que tuvo que encajar. Christian Ferrer explica la pervivencia, y auge cíclico, de las ideas libertarias al no existir un mejor antídoto teórico y existencial contra la sociedad de la dominación; y ello, a pesar de que no pocas veces hay que soportar que se tilde a la sociedad anarquista de fantasiosa, e incluso de peligrosa. Ferrer también se apresura a romper el vínculo que se suele hacer entre las palabras "socialismo" y "totalitarismo"; en el caso de los anarquistas, no hubo quienes desearan ofrecer unos contornos demasiados planificados de futuro. Las filosofías emancipatorias modernas pueden sintetizarse en tres fundamentales: liberalismo, marxismo y anarquismo; es necesario un mínimo de cultura política para conocer lo que las tres tienes en común y también lo mucho que las separa. Con el marxismo, el anarquismo se distancia en la correlación moral entre medios y fines, así como de manera más elemental en su renuncia a toda conquista del poder político y a la repudia de todo partido de "vanguardia". Del liberalismo, jamás pudieron aceptar los anarquistas que no pudieran conciliarse los polos de la libertad política y de la justicia económica; en vez de tener que elegir entre uno de ellos, los ácratas se empeñaron en dar impulso a sus ideas emancipatorias en aras de un horizonte mental más amplio que el de las otras doctrinas. En lugar de sucumbir ante la historia objetiva o de caer en un falso optimismo, hay que estar de acuerdo con Ferrer cuando señala que los anarquistas se empeñaron, y continúan haciéndolo, en postular los fundamentos de una ciencia y de una experiencia de la libertad.
Si hay que reconocer a Marx haber descubierto los secretos de la explotación económica, hay que observar el pensamiento de Bakunin de forma más ambiciosa al "descubrir" el secreto de la dominación: "el poder jerárquico como constante histórica y garantía de toda forma de iniquidad" ("Sobre los libertarios", texto de Christian Ferrer compilado en El lenguaje libertario). Así es, los anarquistas insistieron en que las desigualdades de poder resultan determinantes, y por lo tanto históricamente previas, de las diferencias económicas. Ferrer concluye que es entonces en el dominio político, yendo por lo tanto más allá del análisis marxista, donde se encuentran las claves de la comprensión de la sociedad de la dominación. Resulta casi indiferente la forma del órgano garante del domino, sea el Estado autocrático, el liberal o la corporación capitalista, los anarquistas se esfuerzan en combatir la voluntad de sometimiento. Es posible, tal como ya sostuvo Bakunin, que si las modalidades de dominación se adecúan a los grandes cambios históricos, las significaciones imaginarias vinculadas con la jerarquía persisten igualmente y se convierten en un tabú intocable; en la actualidad, la representación política es la forma que adopta la dominación en el imaginario colectivo. Ferrer insiste en ello, la fraternidad humana desprovista de jerarquía, la posibilidad de abolir el poder jerárquico, es un tabú político combatido solo por los ácratas, no solo en ciertos momentos históricos, también en prácticas cotidianas. Por lo tanto, Ferrer expresa de modo inmejorable esa condición de "leyenda negra" del anarquismo en la modernidad, aunque nunca fuera del todo ignorada por sus adversarios al calificarla habitualmente de peligrosa y anómala. La realidad es que el anarquismo no solo promovió un ideal de emancipación, se esforzó en la creación de nuevas instituciones y modos de vida en el seno de la sociedad impugnada: sindicatos, grupos de afinidad, escuelas libres, comunidades autogobernadas y experimentos autogestionarios de producción; así se explica la insistencia ácrata en buscar la coherencia entre medios y fines, que niega la disciplina cuartelaria, el elitismo o la participación en la maquinaria electoral.
La grandeza del pensamiento libertario estriba en que, más que en una teoría acabada de la revolución, se esfuerza en estimular la voluntad para revolucionar cultural y políticamente a la sociedad. Es una constante generación de modos de vida distintos, una permanente "educación de la voluntad" sin la cual no habría podido producirse lo que históricamente conocemos como "revolución". Para la filosofía política anarquista, la libertad no es una abstracción o un sueño, sino un sedimento activo en las relaciones sociales existentes en la actualidad. Es por eso que los anarquistas, aunque parte indudable de la modernidad y herederos de la ilustración, no es tan fácil acusarles sin más de todo lo cuestionable que ahora se quiere ver en ella, como son la confianza exacerbada en el progreso o el positivismo dogmático. Todavía hoy, aunque resulte ya indignante tener que hacerlo, hay que seguir aclarando que el pensamiento anarquista es muy complejo, casi imposible de articular al estar exento de dogmas, algo que otorgó un horizonte muy amplio, teórico y práctico, a los que lo adoptaron. Por eso, el anarquismo no desfallece nunca y busca nuevos paradigmas de actuación, sabedor de que sus exigencias son despreciadas por los discursos políticos establecidos y sus convicciones innegociables con toda forma de dominio. Tal y como lo expresa Christian Ferrer: "…si las ideas anarquistas aún pertenecen al dominio de la actualidad es porque sostienen y transmiten saberes impensables, o al menos inaceptables, por otras tradiciones teóricas que se pretenden emancipatorias. En el resguardo de ese saber antípoda reside su dignidad y su futuro".
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Javier Gámez Chávez[1]
A cien años de la revolución mexicana, nuestra historiografía sobre el tema deja en el olvido a dos entidades que contribuyeron al desarrollo de una revolución popular en las regiones: el movimiento anarquista y los distintos pueblos indígenas que participaron en la revolución con una marcada autonomía política. Este texto pretende reconstruir la alianza entre los indígenas yaquis y los magonistas en el estado de Sonora entre 1906 y 1914. Se analizaran los orígenes, sus alcances y los resultados de esta Alianza.
A cien años de la revolución mexicana, nuestra historiografía sobre el tema deja en el olvido a dos entidades que contribuyeron al desarrollo de una revolución popular en las regiones: el movimiento anarquista y los distintos pueblos indígenas que participaron en la revolución con una marcada autonomía política. Este texto pretende reconstruir la alianza entre los indígenas yaquis y los magonistas en el estado de Sonora entre 1906 y 1914. Se analizaran los orígenes, sus alcances y los resultados de esta Alianza.
Sobre la cuestión yaqui se ha escrito abundantemente y se ha constituido en la memoria histórica la idea de que el pueblo yaqui fue uno de los etnias que durante el Porfirismo sufrieron un etnocidio que los llevo casi a su exterminio y su anulación política, sin embargo las fuentes históricas contradicen este discurso que oculta una activa resistencia que los elevo como el sector social y popular más importante en los años revolucionarios y posrevolucionarios en la región. De igual forma al magonismo se le ha mantenido en el olvido y si acoso se le menciona como el grupo precursor de la revolución maderista de 1910. La historiografía crítica estará en deuda con estos dos sectores revolucionarios participantes en este importante proceso de nuestra historia, si no contribuye con la reconstitución de una memoria histórica que asuma la importancia política de estos dos grupos y desmitifique su papel en la historia de México.
Más allá de la deportación: la red rebelde indígena
La Guerra del Yaqui iniciada en 1884 por la administración porfirista, que ambicionó la posesión del territorio indígena para iniciar un proyecto de colonización con inmigrantes extranjeros, se prolongó hasta la primera década del siglo XX. Tras la muerte de los dos principales lideres indígenas José María Leyva alías Cajeme (1887) y Juan Maldonado Waswechia alías Tetabiate (1901) que se opusieron al proyecto colonizador, la lucha de resistencia indígena se transformó en una guerra de guerrillas al abandonar la guerra regular por el sucesor político y militar Juan José Sibalaume, que mantuvo la lucha por la territorialidad, la autonomía política y el desarrollo propio, a partir del acatamiento a la ley yaqui.[2]
La batalla de Mazocoba, donde perdió la vida Tetabiate, el 18 de enero de 1901 marcó una trasformación profunda en los enfrentamientos y el cambio de las estrategias de resistencia de los yaquis. En esta batalla el ejército mexicano, comandado por el General Lorenzo Torres (destacado oligarca, político porfirista, gobernador del estado y participante en las operaciones de la toma del pueblo de Tomochic en Chihuahua), derrotó al ejército regular yaqui en este punto de la Sierra del Bacatete. El gobierno mexicano opto por la deportación hacia Yucatán de los prisioneros hechos en campaña, grupo constituido principalmente por mujeres, niños y ancianos, previa recomendación del coronel Ángel García Peña, encargado de la Comisión Geográfica y Exploradora, para dar solución final a la cuestión yaqui.
A pesar de la derrota del Mazocoba la guerra de resistencia de los yaquis aún no terminaba, aunque el dictador Porfirio Díaz anunció el final de la Guerra del Yaqui ante el Congreso de la Unión, los yaquis respondieron a la deportación con la intensificación de las operaciones militares en todo el estado y en la frontera con los Estados Unidos.
Este crecimiento se dio a partir de la constitución de una red indígena rebelde en todo el estado y en algunas ciudades estadounidenses al proporcionar refugio, alimentos, armas y municiones a la guerrilla. La red se origino a partir del avance del ejército mexicano al territorio tradicional yaqui en los últimos años del siglo XIX, que dio lugar a una migración de familias y grupos de trabajadores yaquis hacia el norte, lo cuáles se fueron asentando en todo el territorio de Sonora y en algunos pueblos estadounidenses de frontera, principalmente en ranchos y minerales. Con la política gubernamental de deportaciones este proceso migratorio se agudizó y la migración hacia el norte se elevó.[3]
Para 1906 la red rebelde indígena se encontraba fortalecida y no sólo constituyo un apoyo militar a la resistencia indígena, fortaleció el sentido de pertenencia étnica. Su identidad adquirió nuevos valores que reprodujeron una nueva cultura yaqui que cimentó la insurgencia de una nueva forma de vida migrante. Se puede hablar de la reproducción de una nueva resistencia cultural que se mantuvo a lo largo del estado de Sonora y en las ciudades fronterizas de Arizona.
La red se expresó de distintas formas que hoy podemos conocer por diferentes documentos, entre ellos las actas de los interrogatorios a yaquis tras ser arrestados y deportados a territorio mexicano por el gobierno estadounidense en colaboración con el servicio secreto porfirista, en uno de estos interrogatorios el indígena yaqui Francisco Matus declaró:
... que hace más de un año que se fue al Tucson, que en Tucson trabajaba en un campo del ferrocarril... que un yaqui llamado Javier que vive en el Mezquital es el jefe encargado de nombrar comisiones que vengan a Sonora a pelear... que últimamente llegaron a la casa de Javier 20 yaquis que iban de aquí (Sonora)... que casi todos los que trabajan por allá (Tucson) están bien armados y se vienen de en cuando en cuando a pelear.[4]
Así mismo Ricardo Johnson, del servicio consular mexicano en Arizona, informó al Secretario de Relaciones Exteriores, Enrique Clay Creel Cuilty que regularmente los yaquis rebeldes iban a Arizona, donde había una colonia de ellos trabajando, para recoger armas, parque y dinero.[5] Se referían a la colonia del mineral de Bisbee, donde compraban armas y municiones con el objetivo de proseguir la resistencia en territorio sonorense.[6] Los testimonios dan cuenta de la colaboración y participación directa de las comunidades radicadas en Arizona en la insurrección, con el fin de mantener la insurgencia indígena.
Ante las constantes denuncias del gobierno mexicano el gobernador de Arizona, Joseph Henry Kibbey, ordenó a todos los "sheriff’s" del estado evitar el rearme yaqui. Con el mismo objeto, se decretó una prohibición general para la venta de armas a todo yaqui, bajo la pena de ir a prisión por violar leyes estatales.[7]
Por su parte el gobernador de Sonora extendió una carta de identidad a los indígenas que trabajaban en ranchos, haciendas y ciudades, para así identificar a los indígenas rebeldes y evitar que estos se confundieran con los trabajadores y peones de la misma etnia. El objetivo era destruir los lazos y puentes de la red establecida en todo el estado e impedir que las comisiones rebeldes transitaran y se internaran en Arizona.
A pesar de estas disposiciones en territorio mexicano y estadounidense no se consiguió desarticular la red tejida, los rebeldes consiguieron suministros con traficantes de armas y con distintos grupos indígenas, como los pápagos que conseguían pertrechos enPhoenix, Tucson y Yuma.[8] Los mormones asentados en colonias ubicadas en el noroeste del Estado de Chihuahua ayudaban a los yaquis a transportar los pertrechos a territorio mexicano por la sierra que divide Sonora y Chihuahua.[9]
El apoyo de los distintos sectores de la sociedad fronteriza también tuvo representantes en el periodismo estadounidense. Desde la ciudad de Tucson en Arizona se escribieron notas de apoyo a la resistencia yaqui. Sin embargo dos notas, editadas en la ciudad californiana de San Francisco, despertaron la preocupación del Gobierno mexicano. La primera afirmaba la simpatía del pueblo estadounidense por la lucha yaqui, debido al convencimiento general de que “el gobierno mexicano no reconocía los derechos de estos indígenas”. El artículo expresó: “que no sería extraño que algunos norteamericanos manifestarán su ayuda”[10] Un segundo artículo destacaba que el gobierno mexicano sólo emprendía guerras de exterminio contra los yaquis, en las que mujeres y niños se habían encontrado en un sinnúmero de carnicerías. Afirmaba, además, que aún no se vislumbraba una solución para este conflicto.[11]
El gobierno estadounidense intentó frenar los esfuerzos solidarios hacia los yaquis por medio del procurador Benton Dick, de Tucson, quien se propuso sancionar la venta de armas a indígenas en territorio de Estados Unidos como hecho criminal. Finalmente sólo se prohibió en Arizona.[12] Con esta prohibición la red se extendió al estado vecino de California.[13]
La red rebelde permitió extender la lucha armada de resistencia, frenar las deportaciones, alcanzar una superioridad militar al contar con rifles Winchester[14] y en general la red mantuvo el soporte material y humano necesario para continuar la resistencia indígena. Al entretejer la red los yaquis integraron a su movimiento de resistencia nuevos elementos ideológicos y prácticas políticas de otros sujetos sociales y políticos que formaron el movimiento antiporfiristas y anticapitalista asentado en la frontera entre México y los Estados Unidos. Entre estos se encontraba el movimiento magonista que daba su firme y franco apoyo a la causa yaqui.
El acercamiento
Los primeros tratos entre yaquis y magonistas se dieron en 1903 cuando Ricardo Flores Magón, aún en México, delegó a Adolfo de la Huerta, en ese entonces magonista, para que los yaquis formaran parte de las acciones revolucionarias y así lograr la restitución de su territorialidad.[15] De la Huerta se entrevistó con Fernando Palomares, indígena mayo cercano a los Flores Magón, quien se comprometió a difundir la idea entre la comunidad yoreme.[16]
Con la publicación del Programa del Partido Liberal Mexicano que comenzó a circular el primero de julio de 1906, la Junta del PLM se dispuso a llevarlo a cabo a través de una insurrección armada que derrocará la dictadura porfirista. Entre los puntos más importantes destacaron las propuestas de reforma constitucional para instalar un gobierno democrático, la proposición de educación pública y laica, el establecimiento de los derechos básicos para los trabajadores del campo y la ciudad y el derecho a la tierra cultivable para todo mexicano. Dentro de sus puntos generales se incluyó la protección al indígena y la restitución de los territorios usurpados a los yaquis.[17]
El núcleo principal de la dirección magonista se reunió en El Paso Texas el 2 de septiembre de 1906 con la intención de iniciar el levantamiento de 44 grupos armados en el país. En Sonora el magonismo se propuso armar a todos los trabajadores de Cananea, confiscar las armas de la Cananea Consolidated Cooper Company, apoderarse de las aduanas de Agua Prieta y Nogales, y conferenciar con los líderes militares de la tribu yaqui para su integración a la insurrección.[18]
Sin embargo, el servicio secreto porfirista descubrió el plan y el gobierno encarceló a centenares de miembros del Partido Liberal Mexicano. Sólo se realizaron ataques aislados como los de Ciudad Jiménez en Coahuila y Acayucan en Veracruz. En los meses siguientes, los esfuerzos de la Junta del PLM estuvieron dirigidos a reestructurar la prensa del partido y su distribución.[19]
El movimiento revolucionario magonista empezó a reorganizar otra insurrección antiporfirista en todo el país a principios de 1907. En junio se publicó el periódico Revolución, en Los Ángeles, California, y la Junta nombró a Práxedis Gilberto Guerrero delegado especial, con el objeto de activar los trabajos del próximo levantamiento en México.[20]
En esta nueva insurrección, que se iniciaría a finales del mes de junio de 1908, se pretendió que el estado de Sonora, al igual que el de Chihuahua, fuera uno de los escenarios más importantes donde se mostrara una respuesta popular favorable al alzamiento. En 1908, como en la insurrección de 1906, el país quedo dividido en zonas en las que estaban distribuidos sesenta y cuatro grupos armados, cada uno con sus jefes.
En Sonora, el impulso revolucionario se basaría en la ejemplar resistencia y protesta tanto de los yaquis como de los trabajadores de Cananea. Los magonistas iniciaron su trabajo organizador en territorio sonorense bajo la coordinación de tres hombres designados por la Junta: el líder de la huelga de Cananea, Manuel Macario Diéguez; el organizador de la red rebelde en Arizona, el yaqui Javier Huitimea, y Pedro Ramírez Caule. A partir de los primeros días de mayo el vicecónsul mexicano en Naco, Arizona, avisó que se encontraban en el mineral de Bisbee "mexicanos e indios rebeldes de la tribu yaqui" con la intención de ayudar a estos últimos en Sonora.[21]
Los núcleos revolucionarios fueron armados y visitados por representantes de la Junta del PLM, como Eugenio Alzate y José Inés Salazar que recorrieron clandestinamente el estado de Sonora ayudados por la red indígena rebelde establecida años atrás. Pronto se mostró la necesidad de un representante especial que ayudara a Javier Huitimea a asegurar un acercamiento más estrecho entre la tribu yaqui y la Junta Organizadora. Esta responsabilidad recayó en el conocido indígena mayo Fernando Palomares que había sido agente distribuidor de los periódicos “El Hijo del Ahuizote” y “Excélsior” en el noroeste del país.[22]
Palomares trabajó en la tienda de raya de Cananea y participó activamente en la huelga que, al ser derrotada, lo obligó a buscar refugio en Saint Louis, Missouri, donde actuó como propagandista del PLM en aquella región. En 1908 se encontraba editando el semanario “Libertad y Trabajo” en Los Ángeles, California, cuando fue nombrado representante especial. A finales de mayo se dirigió a la frontera “con instrucciones de la Junta del Partido Liberal para enlazarse con los grupos de Sonora y Sinaloa, donde conocía muy bien el terreno y disfrutaba de la confianza de las tribus mayo y yaqui.”[23]
En este período "Revolución" fue el órgano periodístico del PLM en sustitución de Regeneración. Está nueva publicación fue el vínculo con los grupos armados y el medio donde se expresaron y trasmitieron las ideas orientadoras del movimiento revolucionario. La prensa magonista llegó a un número indeterminado de trabajadores yaquis que laboraron en obrajes, ranchos, minerales y en el ferrocarril, en donde los trabajadores e indígenas que sabían leer realizaban lecturas colectivas.[24]
Para alentar la inclusión de los yaquis en la próxima insurrección y por mérito propio, la Junta Organizadora del PLM otorgó al yaqui, Javier Huitimea, el nombramiento de Teniente Coronel del “Ejército Libertario del Norte” en una carta firmada por Enrique Flores Magón y Práxedis Gilberto Guerrero.[25] Javier Huitimea recibió instrucciones precisas desde el 15 de enero de 1908 cuando Práxedis Guerrero le pidió que hiciera todo lo posible para sublevar a los indígenas mayos y pimas. Por otra parte le solicitó entregar una carta a los yaquis, en la misiva se explicaba que los liberales buscaban la unión de fuerzas militares y políticas en la región para asegurar mayores posibilidades de derrotar al porfirismo, con la intención de lograr y realizar “las demandas sociales de todos”.[26]
En abril el magonista Manuel Sarabia cayó preso en la ciudad de Tucson y reveló información sobre la relación existente con los yaquis. Esta fue publicada en el periódico "The Herald" de la misma ciudad:
JAILS FULL OF REVOLUTIONISTS
Yaquis to help
Manuel Sarabia, a member of the St. Louis junta, which promulgated the "program" of de revolutionary party; now in jail at Tucson, made a statement acting in conjunction with the yaquis Indians in Sonora.
"The Yaquis" he declarated, "are struggling for a common cause with the revolutionists. They have been trodden upon and shot down for no cause whatever and it is freedom an honor they are fighting for vice president Corral, governor Torres, governor Izabal and other official are responsible for he yaqui troubles. They took the lands of the yaquis and them called upon the Mexican government to give them troops to exterminate them. If the revolutionists can keep up they struggle for another three months their ranks will be swelled to such proportion that the Díaz autocracy will not be able to over come it".[27]
El 24 de junio de 1908 Fernando Palomares escribió desde Batamotal, Sonora las siguientes líneas a Ricardo Flores Magón, presidente de la Junta:
Hoy llegué á este pueblo ... doy de albricias por encontrarme ya entre nuestra gente, que espero secundará sus órdenes de rebelarse.
He usado de muchas precauciones, por todo el camino y ahora me cuido mas hasta que sé de él grito, entonces ya no habrá mas necesidad de usar otros nombres, ni hablar en secreto nuestros fines...
Mañana de mañanita salgo para la sierra del Bacatete, y con la rapidez posible me pondré en campaña de acuerdo con mis compañeros los indios mayos y ... los indios yaquis.
Supe por una señora que le lava al capitán de la guarnición de Batamotal que el día 1º de julio se va a emprender la campaña sin cuartel contra la raza yaqui, ya para entonces irán los porfiristas por lana y saldrán trasquilados.
Indio Mayo F.P.
P.D. Agradezco infinito a la honorable Junta por la confianza que depositó en mi; y juro ... hacer todo lo que este en mi parte para hacer triunfar el programa que dió al pueblo mexicano en San Luis Mo. El 1º de julio de 1906.
Fernando Palomarez. [28]
En una carta de Ricardo Flores Magón a su hermano Enrique le señalaba que todo estaba listo para el 24 de junio, días antes “se le avisaría a Caule... para que invadiera Sonora por el noroeste, mientras que Huitimea... y su gente revolucionaba en el centro...”.[29]Sin embargo, los planes hechos por la Junta fueron descubiertos al requisar la carta desde la cárcel de los Ángeles, misma que reveló nombres y planes para la insurrección.
El Gobierno Federal obtuvo más información sobre los preparativos insurrecciónales el 23 de junio, cuando “la policía invadió la casa de Prisciliano G. Silva, que funcionaba como un centro coordinador de la rebelión, confiscando armamento y numerosos documentos entre los que figuraban datos sobre la insurrección”.[30]
Con esta información, el gobierno mexicano y estadounidense detuvo y encarceló a muchos militantes y la insurrección fue anulada en toda la República. Sólo se efectuaron algunos levantamientos como el de Viescas y Las Vacas en Coahuila y Palomas en Chihuahua.[31]
En Sonora, el gobierno estatal dio a conocer los planes militares y denunció la conexión que los yaquis rebeldes entablaron con el movimiento magonista. Esto le permitió seguir y capturar a Javier Huitimea en Nacozari, al intentar llegar a la frontera.[32] El 15 de octubre el juez de Distrito del Estado de Sonora condenó a Javier Huitimea a ocho años de prisión por su vinculación con el magonismo y su participación en los preparativos para levantar a la tribu Yaqui.[33] Fue enviado a la prisión de San Juan de Ulúa en Veracruz donde murió.[34] Fernando Palomares logró escapar hacia los EE.UU. y se puso nuevamente en contacto con la Junta.
Las relaciones germinaron a pesar de estos sucesos. Huitimea y Palomares vincularon a la Junta del PLM con Sibalaume, jefe militar de uno de los grupos armados más importantes de la tribu yaqui. Enrique Flores Magón se refirió a este acercamiento de la siguiente manera:
Hice un pacto de alianza con los yaquis comandados por... Sibalaume. Estos Fieros guerreros ardían por vengar las imperdonables matanzas de sus parientes que se habían opuesto a su confiscación de sus tierras. Y tenían rencor a causa del exilio de otros, cautivos en los campos de henequén de Yucatán y en las plantaciones de tabaco en Valle Nacional. Así, estaban abrumadoramente felices de enrolarse bajo la bandera del Partido Liberal.[35]
La alianza yaqui magonista
Cuando las acciones revolucionarias maderistas iniciaron en Sonora, el pueblo yaqui estaba dividido en dos facciones, los “Torocoyoris”, o “militaristas” que ingresaron a las fuerzas militares estatales a partir del acuerdo de Pitahaya firmado con el gobierno el 4 de enero de 1909, sus principales representantes fueron Luis Buli, Lino Morales, José Amarillas y Francisco Urbalejo,[36] que años más tarde fueron importantes generales del ejército de Álvaro Obregón. Contrarios a estos estaban los “Kaujomes” o “broncos”, que continuaron la insurrección indígena por el derecho a su territorialidad, su sistema social y de gobierno, sus representantes fueron José Sibalaume, Luis Espinoza, Ignacio Mori, Luis Matus y José Gómez.
A los yaquis Kaujomes se les sometió a una severa represión y se buscó su deportación total y definitiva, de acuerdo a las declaraciones gubernamentales, pues sostenían que las acciones militares de esta fracción yaqui entorpecían el desarrollo y el progreso de las principales industrias que constituían la riqueza y el bienestar del Estado.[37]
Por su parte, el movimiento magonismo en este período se presento abiertamente como un movimiento revolucionario y radical de carácter anarquista. Ricardo Flores Magón sugirió la estrategia a seguir en una Carta a Práxedis G. Guerreo:
“Debemos dar la tierras al pueblo en el curso de la revolución; de ese modo no se engañara después a los pobres. No hay un solo gobierno que pueda beneficiar al pueblo contra los intereses de la burguesía. Esto lo saben ustedes muy bien como anarquistas y, por lo mismo no tengo necesidad de demostrarlo con razonamientos o ejemplos. Debemos también dar posesión al pueblo de las fábricas, las minas, etc. Para no echarnos encima la nación entera, debemos seguir la misma táctica que hemos ensayado con tanto éxito: nos seguiremos llamando liberales en el curso de la revolución, pero en realidad iremos propagando la anarquía y ejecutando acatos anárquicos.”[38]
En agosto de 1910 los magonistas entablaron negociaciones con los yaquis Kaujomes con la finalidad de pactar una alianza militar y política. El diálogo tuvo como tema esencial la participación de estos en la insurrección general magonista programada para el 16 de septiembre de 1910. Sin embargo, la insurrección se postergó a petición de los maderistas, tras la entrevista de José María Maytorena con la Dirección del PLM. Los no reeleccionistas buscaron un primer acuerdo para coordinar las acciones de las dos fuerzas revolucionarias en contra del régimen dictatorial.[39] El compromiso estableció la aceptación del programa del Partido Liberal Mexicano de 1906 por parte de los maderistas. Más tarde Madero objetó la oferta, debido a que elementos moderados de su movimiento se negaron a pactar. Para los magonistas el hecho arrojó la definición política de los no reeleccionistas.[40]
El proceso dañó a la organización interna. La Junta envió agentes clandestinos a los distintos grupos armados del PLM en el país con instrucciones de suspender y trasladar el levantamiento al primero de enero de 1911. Fernando Palomares se dirigió a Sonora para avisar a los grupos de los cambios.[41]
Los magonistas se insurreccionaron el primero de enero de 1911 en los estados de Sonora, Oaxaca, Morelos, Tlaxcala, Veracruz, Durango y Baja California.[42] No obstante en Sonora los yaquis retrasaron su participación debido a sus contactos con el maderismo. Francisco I. Madero les planteó su integración a la insurrección maderista a cambio de la restitución de sus tierras tradicionales, de forma individual, tras derrotar al porfirismo. Los yaquis rebeldes desecharon la posibilidad de integrarse a las fuerzas maderistas de la región después de varias conversaciones y pláticas. Para ellos la posesión y la recuperación de la tierra eran paralelas a la lucha contra el porfirismo, y para los maderistas se entregaría la tierra después del derrocamiento de la dictadura porfirista. No hubo acuerdo.
Los yaquis rebeldes aceptaron una alianza con el magonismo. La coalición se formalizó y de inmediato se ayudó a armar y municionar a la guerrilla Kaujome, su campamento se estableció en el pueblo de Cócorit con un número de mil efectivos que inmediatamente abrieron campaña.[43] Los grupos magonistas paralelamente desarrollaron una intensiva propaganda armada en pro de la revolución social en el distrito sonorense de Moctezuma.[44]
Una carta de Ricardo Flores Magón a Julio Mancillas nos muestra el punto clave por el cual los yaquis entablaron una alianza con el P.L.M., pues Magón les aconsejó tomar posesión de la tierra durante la insurrección y permanecer armados en defensa de su comunidad.[45] Los yaquis conocían esta posición desde hacía mucho tiempo, y secundaron la idea. Aquí estuvo uno de las convergencias entre ambos agrupaciones.
El acuerdo político-militar se vigorizó con la firma del tratado de Ciudad Juárez entre Madero y el gobierno porfirista el 21 de mayo. El pacto definió la victoria a favor de los maderistas. Los yaquis y magonistas consideraron que no habría ningún cambio sustancial en el régimen con el triunfo de Madero. Los yaquis Kaujomes basaron su opinión en la inconsecuencia política que Madero demostró durante las pláticas para pactar una posible colaboración. La propuesta maderista de hacer un reparto de tierras individuales, como en su momento lo hicieron los porfiristas, no fue suficiente para atraer a los yaquis. Mientras que los magonistas argumentaron que las condiciones sociales y económicas en el país seguirían igual, porque el maderismo sólo representaba un cambio de personajes en el poder. La lucha continuaría para alcanzar los objetivos acordados en la alianza bajo un programa expropiador y de Revolución Social.
La alianza político y militar entre yaquis y magonistas, reactivó la red de apoyo que años antes los yaquis rebeldes constituyeron a lo largo de Sonora y en poblaciones fronterizas estadounidenses. Las acciones que se emprendieron desde los Estados Unidos fueron varias. Por ejemplo, el yaqui Juan José Palma, delegado especial de la Junta del P.L.M. en Phoenix, se encargó de internar armas y guerrilleros hacia los campamentos rebeldes en Sonora, así como combatientes pimas y pápagos armados y montados.[46] Lo que reafirmo la cooperación y el reconocimiento de los distintos pueblos indígenas de la zona hacia los yaquis rebeldes, pues los yaquis representaban la constancia de la lucha por la tierra y el derecho a autogobernarse de los distintos pueblos indígenas sonorenses.
Otro ejemplo fueron las acciones comandadas por Juan José Chávez, delegado especial del P.L.M. en Liberty, Arizona, que entró a finales de agosto de 1911 con un contingente yaqui armado que operó en el pueblo de Cócorit bajo las órdenes de la coalición.[47]
La alianza efectúo una ofensiva masiva en todo el territorio sonorense en septiembre de 1911. Las operaciones se concentraron en una campaña de propaganda revolucionaria y en la toma de la frontera. El periódico “El Imparcial”, presento las acciones como un complot en contra del gobierno maderista preparado por los agentes del magonismo y las fuerzas yaquis.[48] El mismo diario dio cuenta de la toma del cuartel de Pitahaya por los yaquis, “en número de 500… colocando en el portal una bandera roja, como desafiando a las fuerzas federales”,[49] La acción mostró la utilización que los yaquis hicieron de los símbolos magonistas. Pero además la zona fue liberada al simbolizar la traición de los yaquis Torocoyoris que se rindieron en 1909 al gobierno estatal y que ahora pertenecían a las fuerzas maderistas del estado.
Por su parte las partidas magonistas atacaron las ciudades fronterizas de Agua Prieta, Cabora, Nogales y Cananea el 15 de septiembre, la ofensiva logró tomar temporalmente estas ciudades hasta octubre;[50] las acciones y enfrentamientos más violentos se dieron en Nogales y Agua Prieta, por ser los dos puestos aduanales más importantes. Las actividades revolucionarias de este período fueron orientadas por el Manifiesto del PLM del 23 septiembre de 1911, que sustituyó el programa del 1° de julio de 1906. En este documento se plasmó el anarquismo que el magonismo defendió como praxis política y programa de Revolución Social. En el Manifiesto, la Junta del PLM llamó a eliminar la propiedad privada, el gobierno y la Iglesia para dejar florecer la libre iniciativa y asociación de los individuos, pues esas instituciones apuntalaban el capitalismo y el sistema político autoritario que marginaba y empobrecía a la población mexicana. La Junta aconsejaba expropiar la tierra, las fábricas, los talleres, las minas, los transportes y los almacenes para organizar la producción de forma colectiva.
Rosendo Dóreme recibió instrucciones de Ricardo Flores Magón para que las indicaciones del manifiesto fueran consideradas por los grupos armados de Chihuahua, Sonora y Sinaloa. Las instrucciones urgían a los revolucionarios a reforzar las operaciones militares para obtener la supremacía en los tres estados. En la epístola se designó al mismo Dóreme como delegado en jefe de las tres entidades, a Efrén Franco proveedor en jefe y a Fernando Palomares coordinador de todas las fuerzas en la región.[51] El nombramiento de Palomares demostró una vez más la importancia del vínculo entre los yaquis y el PLM.
Fernando Palomares era un conocedor de la tribu yaqui y de la situación en la entidad, en una coyuntura donde una comisión yaqui salió a la capital de la República para negociar un acuerdo político con Francisco I. Madero. Los magonistas respetaron la decisión de la comunidad para negociar, pero su posición era contraria y se manifestó en un artículo titulado “EL Yori Madero”. En sus líneas Ricardo Flores Magón realizó una férrea crítica a la política del nuevo presidente en torno a la cuestión yaqui y la incapacidad del maderismo para resolver la cuestión de la restitución de las tierras al pueblo yoreme. Para los magonistas, la propuesta maderista perseguía obtener el apoyo de la comunidad yaqui durante el movimiento armado, pero no tenía intención alguna de cumplir luego de acceder al poder político del país.[52]
La alianza conservó una actividad constante y un perfil claramente anarquista y de resistencia indígena a principios de 1912. No sólo en la dirección del PLM, sino en la mayoría de sus elementos, como lo muestra la siguiente carta de Teodoro M. Gaitán a José Hernández:
Phoenix, enero 12 de 1912
... Si es un buen movimiento el que tengo que meter á Sonora, el primer grupo será de 50 ó más y el segundo talvez de tres mil ó más que serán los yaquesitos (yaquis), tal vez para el último de este mes estará listo para lanzarse...
Compañero estamos convencidos de todos nuestros compañeros, que como usted, me he encontrado los más buenos defensores del proletariado y de la idea, y que sólo de ese modo llegaremos á conquistar pan, tierra y libertad para todos, que espero que en todo tiempo sabrá hacer triunfar las ideas libertarias...[53]
Los magonistas con esta praxis política iniciaron una nueva ofensiva en todo el noroeste del país para establecer un territorio comunista y autónomo en Baja California, que serviría como punto de partida para proseguir una insurrección general en toda la República,[54] en ella estaban comprometidos los indígenas que vivían en la península como los kiliwa, kumiai, paipai y cucupá.
Los grupos armados de Sonora y Sinaloa permanecieron activos y en alerta. En una primera etapa serían el bloque militar para contener los ataques gubernamentales contra Baja California desde las costas de los dos estados. En una segunda etapa proseguirían la insurrección.
Para coordinar y planificar las acciones militares en Sonora se efectuó una reunión a principios del mes de febrero en la ciudad dePhoenix, Arizona. En ella se decidió integrar elementos nuevos al grupo coordinador del noroeste para impulsar las importantes tareas en Sonora. Los miembros designados fueron tres. El indígena yaqui Juan Montero, apodado el magonista por yaquis y gobierno, ingresó a territorio sonorense por la sierra ubicada entre Nogales y Naco a finales de febrero,[55] Arcadio Gutiérrez, ingresó a Sonora a finales de febrero y R. Velarde, escondido al momento de su designación en la Reservación de los indígenas apaches localizada en Guadalupe, cerca de La Meza, Arizona, en espera de cruzar la frontera para dirigirse a los campamentos rebeldes sonorenses.[56]
El gobierno estatal, orientado por el gobernador José María Maytorena, fomentó tres operaciones dirigidas a atenuar la alianza tras conocer sus movimientos. Como primera medida se endureció la vigilancia en la frontera para detectar a los grupos magonistas e indígenas rebeldes provenientes de Arizona;[57] en segundo lugar se impulsó un tratado de paz con los yaquis rebeldes que se sujetó a una tregua a mediados del año[58] y como tercer punto se lanzó una campaña amplia y decidida contra los grupos armados magonistas en los distritos fronterizos del estado.
Sin embargo los esfuerzos de neutralización no tuvieron el impacto deseado. Las incursiones yaquis continuaron todo el año en los distritos de Hermosillo, Ures, Guaymas, en la Sierra del Bacatete, en la Colorada, La Misa, San Marcial, entre otros, de acuerdo a los informes de los presidentes distritales y municipales enviados al gobernador y encargado militar de las operaciones.[59] Los yaquis negociaron con las autoridades maderistas sin abandonar las armas. Un telegrama de la Cámara Nacional de Comercio, sección Guaymas, muestra las condiciones en las que se encontraba el estado y la injerencia de la comunidad yaqui rebelde a finales de 1912:
Guaymas, Nov. 18 de 1912
Señor Presidente de la República. México, D. F.
Esta Cámara Nacional Comercio en representación comerciantes, industriales, agricultores. Etc. Radicado este distrito Guaymas, haciéndonos eco justísimos deseos sociedad y pueblo Sonora, respetuosamente suplicamos, usted dictar medidas eficaces reprimir pronto y enérgicamente bandolerismo yaqui que esta causando desgracias enormes estas regiones...
El presidente, G. Zaragoza. El secretario, L. M. Agago. [60]
Los logros de la alianza indígena y popular
En 1913 la alianza inició un nuevo tipo de campaña, por medio de movilizaciones pacíficas para lograr la devolución de los ocho pueblos tradicionales de los yaquis. Las autoridades militares y civiles yoremes se reunían para lograr una amplia convocatoria entre sus comunidades, a las que llamaban a concentrase en los linderos de los pueblos a primera hora de la mañana. Al reunirse un número suficiente, los yaquis se dirigían al centro de la población para manifestarse y exigir la devolución de su pueblo.[61] Como respuesta a esta estrategia yaqui, el gobierno estatal ordenó al jefe de la plaza militar de cada pueblo armar a los vecinos para su defensa. Esta respuesta produjo que las tomas pacíficas derivaran en enfrentamientos armados. Este fue el caso del pueblo de Torín el 1° de septiembre de 1913. Los enfrentamientos empezaron cuando un grupo de yaquis, encabezados por Juan Montero, elmagonista, entró a las primeras calles de Torím y fueron atacados por los pobladores, al contestar la agresión se inició el enfrentamiento armado entre las dos partes. Las acciones dejaron un saldo de heridos y muertos de los dos bandos y la aprensión de Juan Montero en manos de las fuerzas del coronel Benjamín G. Hill, después escaparía de la cárcel.[62]
Debido a estos acontecimientos, el grupo promotor de la toma pacífica lanzó un manifiesto dirigido a la comunidad del Río Yaqui en el que justificó sus acciones:
A LOS HABITANTES DEL RÍO YAQUI
Hacemos saber: Que según las conferencias habidas con diferentes enviados del Gobierno del Estado hemos manifestado que nuestros deseos y necesidades son las siguientes:
1/°. Después de haber sido expulsados de nuestros pueblos la necesidad nos obliga á comer de lo que hallemos o podamos hallar; así es que todo reclamo por animales y cereales que en nuestros pueblos habitados por el hombre recojan para nuestro uso y alimento común será hecho nulo á los que estén posesionados de nuestras tierras y se dicen dueños de haciendas.
2/°. Tomando en consideración que hay muchos habitantes que desean salir de esta región por temor de nosotros; pueden hacerlo y para ello ya hemos tratado con el representante del Gobierno del estado encargado de tratar con nosotros, que se les proporcione todos los medios posibles á dichas familias, para que tomen el camino que á bien tengan. Nosotros no somos hostiles á nadie sin que para nosotros tengan esta muy mal fundado.
3/°. Nuestra lucha se reduce únicamente á reconquistar nuestros derechos y nuestras tierras arrebatadas por la fuerza bruta y para ello cooperamos con los demás hermanos de la República que están haciendo el mismo esfuerzo de recuperar dichos derechos y castigar a los caciques del pueblo humilde y productor.
DADO POR LA TRIBU YAQUI,
Firman los Generales. Luis Espinosa, Luis Matos, Ignacio Mori y José Gómez
LIBERTAD Y TIERRAS.
Cócorit Agosto 20 de 1913.[63]
En este documento la comunidad yaqui fijó su posición política y justificó las “depredaciones” de las que eran acusados. Para ellos la situación referida era el resultado de la usurpación de sus tierras y pueblos por parte de los hacendados y del gobierno estatal. Con lo que fueron despojados de sus medios de subsistencia. Un punto central del manifiesto expresa los motivos fundamentales de las luchas yaquis; reconquistar derechos y tierra. La expresión derechos y tierra puede entenderse como un conjunto de aspiraciones que incluyen tradiciones, territorialidad y organización política, aspiraciones que compartían con movimientos como el zapatismo. Por medio de personajes como Francisco Chiapa, agente revolucionario zapatista, se establecieron relaciones y acuerdos entre yaquis y movimientos revolucionarios que, como el zapatista, hacia el fin de 1912, se encontraban luchando con los campesinos e indígenas por la tierras.[64] Estos vínculos con movimientos como el magonista y el zapatista afirmaron la importancia de la lucha autonómica yaqui en el contexto revolucionario nacional.
La alianza política y militar entre yaquis y magonistas logró su mayor fortalecimiento en 1914. El principal resultado fue la continuidad de la lucha por la autonomía política yaqui. En este año lograron posesionarse permanentemente de los pueblos de Bácum, Pótam, Cócorit y Torím, y preservar el goce de los bosques, aguas y montañas cercanas a estas poblaciones.[65] Para confrontar el éxito de la alianza, el Gobierno Federal emprendió una gran ofensiva para recuperar los cuatro pueblos en manos de los indígenas. Los rebeldes derrotaron la embestida y se concentraron en la reconstrucción social y económica de los pueblos recuperados. A este esfuerzo se les unieron los magonistas de Sonora, lo que deja entrever la existencia de esta fuerza en la región más allá del año de 1908, como lo afirma la historiografía sobre el tema.[66]
La profundidad del acuerdo político y militar entre los yaquis y el PLM se expresa en la siguiente carta:
A los miembros del Partido Liberal Mexicano: Salud.
Sirvan estas líneas para manifestaros nuestra simpatía por los esfuerzos que hacéis por ayudarnos a sacudir el yugo de nuestros opresores, contra quienes hemos venido sosteniendo una guerra desigual desde hace más de cuarenta años.
Con la mano puesta en el corazón, os invitamos a venir a este campamento, donde seréis recibidos con los brazos abiertos por nuestros hermanos de miseria.
No tenemos palabras con qué manifestar nuestro reconocimiento por los sacrificios que hacéis por nosotros, y esperamos que siempre estaréis dispuestos a tendernos la mano, hasta que el capitalismo haya desaparecido de esta región del Yaqui y la bandera roja de Tierra y Libertad no tenga ya enemigos que combatir.
Recibid los saludos de toda la tribu Yaqui y un fraternal abrazo de vuestros compañeros por Tierra y Libertad.
En representación de la tribu Yaqui firman: Luis Espinoza, Juan José Sibalaume, Luis Matus, Juan José Gómez, Ignacio Mori.
El representante de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano en la región del Yaqui: Juan F, Montero.
Cuartel General de la tribu en Torocopobampo, Río Yaqui, Sonora, Julio 15 de 1914.[67]
La presencia de Juan Montero en la región yaqui, muestra la influencia anarquista en la zona, pero más allá de la injerencia política del PLM, el documento refleja las relaciones de amistad y colaboración entre estos grupos.
Para los magonistas la lucha de resistencia yoreme fue un ejemplo a seguir para la conquista de la libertad y de los derechos populares, mientras criticaban a los trabajadores organizados en la Casa del Obrero Mundial por firmar en 1914 un pacto con el gobierno de Venustiano Carranza, que los integró a los llamados Batallones Rojos Obreros del Ejército Federal que combatieron a indígenas y campesinos.
Ricardo Flores Magón analizó en un artículo la coyuntura por la que atravesó la lucha magonista y social en Sonora en este año. En su diagnóstico afirmó que la alianza generó más resultados que fracasos. Así lo expresó cuando se refirió a los yaquis:
...nuestros abnegados compañeros están trabajando los campos, pues son agricultores por excelencia y así como se ve hambre y dolor en los territorios ocupados por los carrancistas, en el territorio del que se han apoderado los Yaquis hay abundancia y libertad. Cada Yaqui es un guerrero, pero al mismo tiempo es un trabajador, y en las campiñas hermosísimas del Yaqui podría inspirarse algún poeta revolucionario al contemplar a los habitantes con el fusil terciado a la espalda, fecundando la tierra con su trabajo honrado y libre.
Cuentan con víveres en abundancia tomados de todas partes, así es que mientras se llega el momento de levantar la cosecha de su trabajo actual, no hay temores de que carezcan de nada…
Sin embargo, señaló:
…Si el Partido Liberal Mexicano pierde el terreno conquistado en la región del Yaqui, esa derrota, como otras más deberán ser atribuida no tanto a la fuerza de la burguesía, cuanto a la indiferencia y al egoísmo de los proletarios, y la actitud criminal de los que erigidos en directores de la opinión, en moldeadores de un nuevo modo de pensar y obrar, que en vez de hacer esfuerzos por crear una mente favorable a la desesperada lucha del proletariado mexicano contra sus opresores, guardan cobarde silencio o se entregan a la tarea antilibertaria de engendrar y fomentar dudas. (En clara referencia de la “anarquista” Casa del Obrero Mundial y los anarquistas europeos) [68]
Concluyó su texto exhortando el apoyo hacia la lucha yaqui:
Excitamos a todos nuestros compañeros a que se preocupen por la suerte de los buenos que arriesgándolo todo, se encuentran frente a frente con el enemigo. Esos luchadores necesitan algo mejor que un aplauso, que por sincero que sea, no es más que ruido. Esos luchadores necesitan armas y parque en abundancia y literatura revolucionaria profusamente distribuida y todo eso no se consigue con aplausos o brindando en las cantinas a la salud de los héroes del proletariado, sino con dinero contante y sonante. [69]
Ricardo Flores Magón, al recordar el ataque hecho por algunos grupos y figuras del anarquismo europeo al PLM en 1912, hizo una fraternal invitación a Juan Grave, Enrrico Malatesta y “otros intelectuales”, que dudaron de las tendencias del magonismo y la Revolución Social mexicana, para que fueran al cuartel general de la tribu en Tocoropobampo. Los apremiaba a hacer un viaje por la extensa comarca, con la intención de que observaran en los indígenas yaquis “lo que necesitaban para no menospreciar a un movimiento generoso de hombres sencillos que aspiraban a vivir una vida libre”.[70]
La convocatoria demostró el lugar central que tuvo la lucha armada de los yaquis en el desarrollo de la revolución social del PLM. Para Ricardo Flores Magón, la lucha de los yaquis fue uno de los mayores ejemplos de los esfuerzos que se hicieron en México para lograr un cambio social profundo, y explicó a los anarquistas e intelectuales europeos las principales lecciones de la lucha yaqui:
… Ahí aprenderán que pueblos sencillos, pero dispuestos a ser libres y felices a cualquier costo, no han necesitado largos años de aprendizaje en liceos y universidades, ni saber lo que es boycot, sabotaje y huelga general, para tomar el rifle y tomar posesión por el hierro y por el fuego de la riqueza social acaparada por unos cuantos bandidos.
Ahí aprenderán esos filósofos que es preferible organizar a los trabajadores para la lucha armada contra el capital, el gobierno y el clero, que pasarse lustros y lustros clamando rebeldías dentro de las cuatro paredes de un salón.
Sin duda que es más peligroso organizar a los trabajadores para la lucha armada contra sus tres enemigos: el capital, la autoridad y la iglesia....
Enviamos un fuerte abrazo a nuestros queridos hermanos Yaquis; así es como deben obrar todos los trabajadores que quieran ser libres de verdad.
Adelante, hermanos Yaquis.[71]
Los yaquis, por su parte, explicaron las razones de su acercamiento en un Manifiesto a la Nación enviado a la redacción deRegeneración en septiembre de 1914. En la primera parte de dicho manifiesto agradecieron a la Junta por su apoyo a la campaña que emprendieron en 1913 para recuperar los ocho pueblos tradicionales. En el mismo, los yaquis expusieron y justificaron su participación en las luchas del ejército constitucionalista contra el huertismo en Sonora, en la medida en que dicha cooperación bélica fue útil para mantener su fortaleza militar en la región y así poder defender una mayor autonomía.
La colaboración entre los yaquis y los constitucionalistas se rompió pronto, porque:
... mas nada hacían por ayudarnos a desterrar de la región del yaqui al sinnúmero de ricos y explotadores de toda clase que están ocupando nuestras tierras... nos rehusamos a seguir adelante en la campaña, hasta no ver expulsados de nuestra tierra a los ricos, soldados, a los policías, a los jueces, a los alcaldes, a todo lo que estorba.... Decidimos a continuar por nuestra propia cuenta.[72]
El manifiesto muestra que la participación de los yaquis en la revolución tuvo siempre objetivos específicos y una dinámica independiente. En el fondo, esta dinámica les permitió mantener una organización militar propia, defender su cultura, sus costumbres y una organización política autónoma que les consintió perfilar paulatinamente un proyecto político autonómico, que les permitió integrarse a la sociedad nacional sin debilitar sus intereses y derechos.
El manifiesto concluye con un llamado a los “hermanos yaquis”, en referencia a los Torocoyoris, a abandonar las filas de José María Maytorena, y a desconfiar de los gobiernos, con un lenguaje muy cercano al magonista:
... en lugar de estarse matándose por Maytorena o cualquier otro verdugo se vengan aquí a luchar, por sus pueblos, por sus tierras y por su raza amenazada de exterminio por los ricos y los gobiernos. De lo contrario, hermanos que no estáis con nosotros y que confías en que un gobierno os ara felices, no conseguiréis otra cosa que alargar la lucha, porque nunca existirá un gobierno que nos de la felicidad, pues la felicidad ha de ser obra de nosotros mismos...
Los pobres debemos estar con los pobres, en estas guerras contra los ricos y los gobiernos.
TIERRA Y LIBERTAD
Dado en el campamento de la tribu yaqui en Sonora, en el 16 de Agosto de 1914
La alianza con los magonistas durante la Revolución Mexicana fortaleció la dinámica autónoma entre los yaquis y reforzó la confianza en la justeza de sus demandas, que coincidieron con las de otros grupos que participaron en el proceso revolucionario. Podemos afirmar que el proceso vivido entre 1906 y 1914 fortaleció a los indígenas yaquis, condujo a recuperar seis de los ocho pueblos tradicionales y consolidó a los yaquis como un sector social fuerte que desarrollo sus propias estrategias políticas en el régimen posrevolucionario, hasta conquistar legalmente una considerable parte de su territorio tradicional en el gobierno de Lázaro Cárdenas, que los llevo a ser uno de los pueblos indígenas que aún luchan por mantener su régimen de autonomía y sus derechos culturales.
En 1931 el socialista estadounidense Carleton Beals publicó Mexican mase, libro de reflexiones y experiencias sobre su andar por el país a partir de 1918, en el afirma que “toda la revolución de 1910-1928 giró sobre el pivote yaqui”, pues el “el problema vital del nuevo nacionalismo es la reconciliación con los históricos nacionalismos locales. Destruyendo los pequeños muros a la larga vendrá a destruirse lo mejor que existe en México”.[73]
Bibliografía
Fondos
Campaña contra los yaquis. Archivo Histórico General del Estado de Sonora (AHGES)
Ramo Revolución Mexicana. Archivo Histórico Diplomático Genaro Estrada de la Secretaria de Relaciones (AHDGE-SRE)
Ramo Tribu Yaqui. Archivo Histórico General del Estado de Sonora (AHGES)
Fondo Manuel González Ramírez. Archivo General de la Nación (FMGR-AGN)
Fondo Reservado. Hemeroteca Nacional. (FRHN)
Fondo Reservado. Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada – Secretaria de Hacienda y Crédito Público (FRBMLT-SHCP)
Libros
Abad de Santillán, Diego. Historia de la revolución mexicana. Frente de Afirmación Hispanista. México, 1992.
Abad de Santillán, Diego. Ricardo Flores Magón: el apóstol de la Revolución Social Mexicana. Secretaria del Trabajo y Previsión Social. México, 1986.
Beals, Carleton. Mexican mase, J.B. Lippincott Company. Philadelphia. 1931
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[1] Profesor del Colegio de Estudios Latinoamericanos. Facultad de Filosofía y Letras. UNAM
[2] “La ley yaqui, tal como ellos la entendían, era el sistema de orden social que había sido originalmente santificado en el momento de la fundación de los Ocho Pueblos y que requería para su mantenimiento toda la organización de los Ocho Pueblos yaquis con sus gobernadores, su iglesia y demás autoridades tal como se había desarrollado en el siglo XIX”. Edward H. Spicer. Los yaquis, historia de una cultura. UNAM. México, 1994. p. 287.
[3] Una serie de telegramas del año de 1900 muestra que las acciones guerrilleras de los yaquis nunca dejaron de existir. Volumen 1552-Campaña contra los yaquis. Archivo Histórico General del Estado de Sonora (AHGES). Así mismo en un telegrama del 13 de oct. de 1900, dirigido al gobierno del estado por el comisario de la policía de "La colorada", describe el proceso de diseminación de los yaquis por ranchos y haciendas de esa región; volumen 1553-Campaña contra los yaquis del AHGES.
[4] Declaración de Francisco Matus tomada de una serie de confesiones contenida en el volumen 1881, expediente 13, del AHGES
[5] Carta del cónsul mexicano en Tucson al Gral. Luis E. Torres y oficio mandado al Srio. de gobernación Creel contenidos en el volumen L-E-2250 del Archivo Histórico Diplomático Genaro Estrada de la Secretaria de Relaciones Exteriores (AHDGE-SRE)
[6] Expediente: “Persecución de indios prófugos”. Tomo 9 del Ramo Tribu Yaqui. AHGES.
[7] Nota titulada: "The sale of arms to yaqui indians", del periódico The Arizona Republican, contenida en el volumen 2077 del AHGES.
[8] Oficio de Arturo M. Elías, cónsul de Tucson, al Srio. de Relaciones Exteriores. Febrero 10 de 1906; en el volumen L-2250 del AHDGE-SRE.
[9] Despacho del cónsul Arturo M. Elías a la S.R.E, tomo L-E-2250 del AHDGE-SER.
[10] Reseña del artículo "La simpatía de los Americanos por los indios yaquis", hecha por el capitán norteamericano Goodrich al cónsul mexicano en San Francisco, Cal. Tomo L-E-2250, AHDGE-SRE
[11] Reseña de un articulo publicado en San Francisco California contenida en una carta del cónsul de San francisco a la S.R.E. Tomo L-E-2250, AHDGE-SRE
[12] Las acciones de Benton Dick se encuentran en un articulo publicado en The Citisen de la ciudad de Tucson año de 1906 contenidos en un oficio enviado por el cónsul mexicano Arturo M. Elías a la S.R.E., en el tomo L-E-2250, del AHDGE-SRE
[13] Oficio del cónsul de Yuma para la S.R.E. En el volumen L-E-2250 del AHDGE-SRE
[14] Raquel Padilla Ramos y Ma. Del Carmen Tonella Trelles. La guerra del yaqui a través de la prensa arizonense. XXII Simposio de Historia y Antropología de Sonora. IIH-UNISON. Hermosillo, México. 1998. p. 174.
[15] Memorias de Don Adolfo de la Huerta: Según su propio dictado. Trascripción y comentarios del Lic. Roberto Guzmán Esparza. Edición facsimilar. INEHRM. México. 2003. P. 11
[16] Nicolás T. Bernal. Memorias. CEHSMO. México, 1982. pp. 88-89.
[17] Programa del Partido Liberal Mexicano del 1° de julio de 1906. Contenido en el volumen L-E-820 del AHDGE-SRE. Foja 79, renumerada con el número 93.
[18] Documento enviado desde Estados Unidos a la Secretaria de Relaciones Exteriores. Septiembre de 1906. En el Volumen L-E-2250 del AHDGE-SRE y Reporte del Cónsul de Tucson, Arturo M. Elías, para al Srio. de Relaciones Exteriores. 15 de septiembre de 1906. Contenido en el volumen L-E-820 del AHDGE-SRE.
[19] Javier Torres Parés. La revolución sin frontera. Ediciones hispánicas-UNAM. México, 1990. p. 57
[20] Salvador Hernández Padilla. El Magonismo. Historia de una pasión libertaria. Era, México. 1984. 124
[21] Despacho enviado por el Gral. en Jefe de la primera zona militar a la S.R.E., contenido en el volumen L-E-2250 del AHDGE-SRE.
[22] Diego Abad de Santillán. Historia de la revolución mexicana. Frente de afirmación hispanista. México, 1992. p. 437
[23] Diego Abad de Santillán. Ibídem p. 460.
[24] El mismo Palomares se encargo no solo de repartir Regeneración, sino que además distribuyo documentos y manifiestos magonistas en las comunidades yaquis. Carta de Fernando Palomares a Ricardo Flores Magón. Buena Vista Sonora, Río Yaqui. Junio 29 de 1908. Volumen L-E-821. foja 100. AHDGE-SRE. Y Diego Abad de Santillán. Ibídem. p. 262. “Regeneración se difundió como pudo por el territorio mexicano, recurriendo a los más variados procedimientos y era esperada ansiosamente hasta en las más humildes rancherías, donde era leída por los que sabían leer en medio de grupos atentos y entusiastas”.
[25] Carta de Enrique Flores Magón y Práxides G. Guerrero a Javier Huitimea. St. Louis Missouri. 5 de abril de 1908, volumen 48. p. 6 del Fondo Manuel González Ramírez-Archivo General de la Nación (FMGR-AGN)
[26] Carta de Práxides G. Guerrero a Javier Huitimea. 15 de enero de 1908. Vol. 47. pp. 205-208 del FMGR-AGN.
[27] "JAILS FULL OF REVOLUTIONISTS", artículo publicado en el periódico The Herald. Tucson, Arizona. 7 de abril de 1908. Vol. L-E-821, f. 56 del AHDGE-SRE.
[28] Carta escrita por Fernando Palomares para Ricardo Flores Magón el 24 de junio de 1908 desde Batamotal Sonora. L-E-821. f. 135 del AHDGE-SRE.
[29] Carta escrita el 7 y 8 de junio de 1908 por Ricardo Flores Magón a su hermano Enrique. Localizada en el volumen L-E-821 del AHDGE-SRE. Decomisada por la policía y publicada en los periódicos oficiales de la ciudad de México: La Patria y El País.
[30] Javier Torres Parés. La revolución sin frontera. Op Cít. p. 62
[31] Diego Abad de Santillán. Historia de la revolución mexicana. Frente de afirmación hispanista. México, 1992. pp. 463-474
[32] Oficio del gobierno de Sonora a la SRE, localizado en el volumen L-E-821, foja 203, del AHDGE-SRE.
[33] Epistolario y textos de Ricardo Flores Magón. Prólogo y notas de Manuel González Ramírez. FCE. México, 1976. p. 11
[34] Eugenio Martínez Núñez. La vida heroica de Práxides G. Guerrero. INEHRM. México, 1960. p 127.
[35] Samuel Kaplan. Combatimos la tiranía, conversaciones con Enrique Flores Magón. INEHRM. México, 1950. p. 197.
[36] Documento enviado al Srio. de Gobernación, enero 7 de 1909; Pitahaya, Sonora. Volumen 2424 del AHGES.
[37] Circular del gobierno del estado de Sonora, diciembre 14 de 1908. En el legajo 2 del volumen 2316, AHGES.
[38] Carta de Ricardo Flores Magón para Práxedis G. Guerrero y Enrique Flores Magón. 13 de junio de 1908. Los Ángeles, California. Ricardo Flores Magón, Epistolario y textos. FCE-CREA. México. 1984. pp. 202-209
[39] Nicolás T. Bernal. Memorias. CEHSMO. México, 1982. pp. 26
[40] Diego Abad de Santillán. Ricardo Flores Magón: el apóstol de la Revolución Social Mexicana. Secretaria del Trabajo y Previsión Social. México, 1986. pp.81-82
[41] Nicolás T. Bernal. Ibídem. Pp. 27-28.
[42] Diego Abad de Santillán. Ricardo Flores Magón: el apóstol de la Revolución Social Mexicana. Op. Cít. P. 86
[43] De un documento emitido por el gobierno del Estado para la Secretaria de Gobernación. Junio 3 de 1911. Tomo 2760 de AHGES.
[44] Oficio del Prefecto del Distrito de Moctezuma dirigido al Gobernador del Estado de Sonora. 19 de Junio de 1911. Tomo 2766 del AHGES.
[45] Carta dirigida por Ricardo Flores Magón a Julio Mancillas. Los Ángeles, Cal. , Mayo 27 de 1911. Tomo L-E-844, Revolución Mexicana, del Archivo Histórico Diplomático Genaro Estrada de la Secretaria de Relaciones Exteriores. (AHDGE-SRE)
[46] De un reporte dirigido desde Phoenix al Srío. de Relaciones Exteriores. Phoenix, Arizona. 9 de Agosto de 1911. AHDGE-SRE. Tomo L-E-844, Revolución Mexicana.
[47] Informe del cónsul de México en Phoenix al secretario del despacho de Relaciones Exteriores. Phoenix, Arizona. 29 de Agosto de 1911. AHDGE-SRE. Tomo L-E-844, Revolución Mexicana.
[48] El Imparcial. En su edición del primero de septiembre de 1911, primera plana. Fondo Reservado de la Hemeroteca Nacional. (FRHN)
[49] El Imparcial. En su edición del 2 de septiembre de 1911, página 4. Fondo Reservado de la Hemeroteca Nacional. (FRHN)
[50] De las relaciones e investigaciones enviadas desde Phoenix al subsecretario encargado del despacho de Relaciones Exteriores.Phoenix, Arizona. 7 de octubre de 1911. AHDGE-SRE. Tomo L-E-851, Revolución Mexicana.
[51] Carta de Ricardo Flores Magón A Rosendo Dorame. Los Ángeles, California. 19 de noviembre de 1911. Tomo L-E-844. del AHDGE-SRE.
[52] Artículo: “El Yori Madero”. Regeneración, núm. 65. Sábado 25 de noviembre de 1911. FRBMLT-SHCP
[53] Carta de Teodoro M. Gaítan a José Hernández. Phoenix, Arizona. Enero 12 de 1912. Tomo L-E-844 del AHDGE-SRE. Seguramente eran trescientos yaquis, pudo cometerse un error de trascripción por el servicio consular de la SRE.
[54] Entiéndase aquí Comunista, como comunismo anárquico. Carta de Ricardo Flores Magón a Trinidad N. Córdova. 23 de Febrero de 1912. Tomo L-E-844 del AHDGE-SRE. Sin embargo esta no tuvo éxito, corrió con la misma suerte de la iniciada en Enero de 1911
[55] Informe del exmagonista e infiltrado Julio Mancillas a la Secretaria de Relaciones Exteriores. 15 Febrero de 1912. Tomo L-E-844 del AHDGE-SRE.
[56] Informe del consulado en Phoenix para el secretario de Relaciones Exteriores. 27 de febrero de 1912. Tomo L-E-844 del AHDGE-SRE.
[57] De un telegrama del Vicegobernador de Sonora dirigido al Coronel Emilio Kosterlitsk. Hermosillo, 2 de febrero de 1912. Tomo 2785-Campaña contra el yaqui, del AHGES.
[58] Carta del comisionado para la Paz Gral. B. J. Viljoen al Presidente Francisco I. Madero. En el volumen 65 del Fondo Manuel González Ramírez del Archivo General de la Nación. (FMGR-AGN)
[59] Estos informes pueden ser leídos en gran cantidad en el tomo 2766-Campaña contra el yaqui del AHGES.
[60] Telegrama de la Cámara Nacional de Comercio de Sonora al Presidente de la República. 18 de noviembre de 1912. En el tomo 2766-Campaña contra el yaqui del AHGES.
[61] Informe de la prefectura de Guaymas al Gobernador del Estado. 6 de septiembre de 1913. Tomo 2950-Campaña del Yaqui del AHGES.
[62] Ibídem.
[63] Manifiesto a los habitantes del Río Yaqui. Agosto 20 de 1913. Tomo 3389, segunda parte, del AHGES.
[64] Carta de José María Maytorena al Srio. de Gobernación Jesús Flores Magón sobre documentos originales de las relaciones entre zapatistas y yaquis. Volumen 86, p 107 del FMGR-AGN.
[65] “La revolución Social en Sonora”. Regeneración. No. 177. 21 de febrero de 1914. En el FRBMLT-SHCP.
[66] Me refiero en particular a la obra de Alfonso Torúa Cienfuegos, El magonismo en Sonora. 1906-1908: historia de una persecución,Sonora, Universidad de Sonora, 2003, 190 pp.
[67] Carta publicada en Regeneración. No 119. 22 de agosto de 1914. FRBMLT-SHCP.
[68] Artículo: “La bandera roja en Sonora”. Regeneración. No 119. 22 de agosto de 1914. FRBMLT-SHCP.
[69] Ibídem
[70] “La Revolución social en Sonora”. Regeneración. No. 177. 21 de febrero de 1914. En el FRBMLT-SHCP.
[71] “La Revolución social en Sonora”. Regeneración. Ibídem.
[72] Manifiesto enviado en una carta de Luis Espinoza para la redacción de Regeneración. Publicada en su edición del Sábado 12 de septiembre de 1914. No. 200. Primera Plana. FRBMLT-SHCP.
[73] Carleton Beals. Mexican mase, J.B. Lippincott Company. Philadelphia. 1931. pp. 177 y 187