
Por Salvador Díaz Sánchez
Nuestro sindicato nació para defender los derechos laborales de los profesores. Así ha sido siempre. Pero hay compañeros que no se movilizan porque no avizoran que las repetidas violaciones a nuestro Contrato Colectivo es parte de una estrategia global de demolición de los derechos más elementales de los trabajadores por parte de la clase dominante. No advierten que los empresarios y ricos de este país tienen en la mira a las universidades públicas como un jugoso negocio personal.
El objetivo inicial de este sistema neoliberal en las universidades es destrozar las organizaciones académicas y administrativas, ya después alcanzarán su objetivo final: comprar a precios de ganga las universidades públicas. Por supuesto la UACh es un señuelo muy atractivo para los empresarios del Tecnológico de Monterrey, de la Universidad Anáhuac o del Opus Dei. Los truculentos empresarios de la “educación” se frotan las codiciosas manos por tener a la UACh bajo su imperio económico. Imaginen que los alumnos de Fitotecnia, Zootecnia o Economía Agrícola pagaran 20 mil pesos mensuales. Tendríamos agrónomos de “calidad” y claro los estudiantes pobres tendrían más oportunidades de graduarse… de narcos o de braceros.
Parece que las autoridades de la UACH, no se dan cuenta de esto o ya son parte integral de esa ofensiva contra las universidades públicas. Y en esto se llevan al baile a otros implicados. En cada movimiento sindical las autoridades envenenan a estudiantes y a algunos maestros con el petate del muerto de que las huelgas son “lesivas al desarrollo académico" o que son “huelgas locas de maestros radicales”. El sistema les aplica la estrategia del enfado o de la molestia sacándose de la manga la leyenda negra de que los maestros y trabajadores somos unos huevones y los únicos que se salvan son ellos, los jefes, los jerarcas, los gerifaltes. Muchos alumnos se la creen, y a los profesores primero los asustan y luego los desmoralizan.
¡A otro perro con eses hueso! Al defender a nuestro Contrato estamos defendiendo la educación pública y estamos garantizando el derecho de los estudiantes desvalidos a alcanzar una educación universitaria. Simultáneamente, al proteger nuestra fuente de trabajo también conservamos la de los trabajadores administrativos y luchamos por una educación popular. Alumnos, trabajadores y maestros no somos adversarios. Somos uno y todo. Inclusive las mismos mandos superiores son parte de la misma universidad que se encuentra en peligro.
Los estudiantes del CEU en 1987 y del CGH en 1999 impidieron la privatización de la UNAM con gloriosas huelgas que fueron descalificadas hasta por los intelectuales orgánicos del sistema llamados “de izquierda”. Pero fueron esas huelgas las que han permitido que nuestras universidades públicas no estén hoy en manos de los tiburones del capital.
¡LA HUELGA NO ES UNA ACCIÓN ILEGAL ES UN DERECHO CONSAGRADO EN LA CONSTITUCIÓN Y COMO TAL LO EJERCEMOS! ¡COMPAÑERO ESTUDIANTE APOYA LA LUCHA DE LOS MAESTROS! ¡COMPAÑERO TRABAJADOR SÉ SOLIDARIO CON LA CAUSA DE TODOS! ¡VIVA LA HUELGA DEL STAUACH!